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Utilizan la basura para enseñar matemáticas

Hijos de pepenadores en los basureros de El Cairo, aprenden a leer y escribir en árabe y nociones básicas de matemáticas gracias a los recipientes de champú que recogen.


Rodeados de montañas de desechos, los hijos de los "zabalín", los basureros de El Cairo, aprenden matemáticas gracias a los recipientes de champú que recogen de los desperdicios en un proyecto que quiere romper el ciclo de pobreza.

Miles de personas viven desde hace 60 años en la ladera de la montaña de Muqatam, en el sureste de la capital egipcia, entre la basura generada por los cairotas, un negocio que ocupa a los "zabalín" (basureros) y a toda su familia.

"Hace seis años el 65% de los menores de 20 años eran analfabetos, porque ayudaban a sus padres en la recogida y separación de la basura", explica Ezzat Naeim, hijo de basureros y director de la Asociación de servicios medioambientales "El espíritu de la juventud".

 

Para romper "un ciclo que los condenaba a la pobreza y la marginación para el resto de sus vidas", según Naeim, la asociación creó en los bajos de un humilde bloque de pisos una escuela de reciclaje, a la que asisten actualmente 156 menores.

Las paredes del local están decoradas con dibujos y del techo cuelgan cartulinas de colores e hileras de botes de champú usados de una multinacional estadounidense, responsables del éxito de esta singular escuela.

Y es que entre sus muros los niños del barrio aprenden a leer y escribir en árabe y nociones básicas de matemáticas, a la vez que reciben un sueldo por reciclar recipientes de champú.

 

Precisamente, los botes de plástico protagonizan los problemas matemáticos a partir del hecho de que, según Naeim, los menores "venden tres marcas de champú y cada una tiene tres tamaños con un precio diferente".

"Como recogen un bote grande por 20 piastras y le damos por él 40 piastras, les planteamos cuestiones como cuánto deberían ganar con cien recipientes del mayor tamaño", agrega el director de la ONG.

Los hijos de los "zabalín" también reciben lecciones de materias como el dibujo, el teatro, la salud y un programa de reciclaje para familiarizarse con los recipientes y saber separarlos.

 

La primera vez que los menores asisten a clase reciben un microcrédito de 35 dólares para adquirir los botes recogidos por sus familiares que son comprados por la ONG.

A partir de ese momento, "solo los niños que van al aula un mínimo de dieciséis lecciones a la semana tienen derecho a entregar botes de champú por valor de 150 libras", señala Naeim.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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