Tabaré Vázquez, el oncólogo que en 2005 se convirtió en el primer mandatario de izquierda de Uruguay, afronta las elecciones presidenciales hoy con la seguridad de que, salvo catástrofe, será el próximo presidente de su país, y con la serenidad y confianza que mostró durante toda la campaña.
Las proyecciones de voto y las últimas encuestas le dan a este médico de 74 años una victoria holgada por unos 14 puntos porcentuales sobre su rival Luis Lacalle Pou, una distancia muy grande como para que pueda ser recortada y que hace pensar que la pregunta no es si ganará Vázquez, sino por cuánto.
El candidato, que en 2010 entregó la banda presidencial a su correligionario José Mujica y que con toda probabilidad la recibirá de sus manos el 1 de marzo de 2015, llegó al balotaje tras obtener casi el 48% de los votos en primera vuelta y asegurar de paso una nueva mayoría del oficialista e izquierdista Frente Amplio (FA) en la Cámara de Diputados.
Lacalle Pou, del Partido Nacional, sumó poco menos del 31%, más que en 2009, pero mucho menos de lo que esperaba.
La campaña por la segunda vuelta que planteó Vázquez fue igual que la anterior, si acaso aún más tranquila y con un perfil mucho más bajo.
Siguió imperturbable, seguro de sí mismo y de las posibilidades de su partido, y distante con sus rivales -se negó a debatir con ellos durante toda la campaña-, centrado en exhibir los logros obtenidos por Uruguay en los últimos años de gobierno del FA y con el miedo de lo que podría suponer un triunfo de la oposición de derecha para los proyectos en los que está embarcado el país.
El expresidente también dio por hecho desde el primer día tras la votación del 26 de octubre su triunfo en segunda ronda y apenas les dedicó unas palabras a sus rivales en el balotaje.
Considerado como un candidato imbatible por el FA tras haber dejado la presidencia del país en 2010 con una popularidad del 80%, una cifra sin precedentes desde que existen estudios estadísticos, en el país suramericano.
Cruzar el río y votar, fiel costumbre de los uruguayos en Argentina
Aunque residir fuera de su país les exime de la obligación de votar, miles de uruguayos adoptados por la vecina Argentina cumplen con la tradición de cruzar el ancho Río de la Plata que separa ambos territorios para poder elegir junto a sus compatriotas al nuevo presidente de su tierra de origen.
Hoy, un total de 2.6 millones de uruguayos están llamados a las urnas para participar en unos comicios sin sufragio a distancia ni consular y que prevén sanciones económicas a quien no ejerza el voto obligatorio, salvo en casos de imposibilidad física, enfermedad o estadía fuera del país.
Voy hasta Punta del Este. Soy de allá y voy a votar allá, señaló recién desembarcada del buque Francisco que une Buenos Aires con Montevideo, una jubilada uruguaya que vive en la capital argentina desde que se casó y que vuelve a su tierra todas las veces que puede. La empresa Buquebus, es la que aglutina la mayor parte del transporte fluvial de pasajeros en el estuario del Plata.