TABARÉ Vázquez, quien asumió ayer la Presidencia de Uruguay, quiere marcar desde el principio el carácter progresista de su gobierno, cuya primera acción es iniciar un plan de emergencia social de apoyo a los más desfavorecidos.
Los dos actos siguientes -reanudación de relaciones diplomáticas con Cuba y firma de un acuerdo con Venezuela- también definen el carácter del gobierno del Frente Amplio, primer grupo de izquierda que llega al poder en casi dos siglos de historia republicana en Uruguay.
El socialista inició ayer una nueva e histórica etapa en Uruguay con la promesa de convertirlo en un país "productivo" e "innovador" en sintonía con la tendencia de la región.
Vázquez recibió la banda presidencial del mandatario saliente Jorge Batlle y se convirtió en el primer presidente de izquierda de Uruguay.
"Recibe usted un país en pleno goce de sus libertades, en paz, con un crecimiento económico sólido y firme", le dijo Batlle, quien tras entregar la banda presidencial se abrazó con Vázquez.
Afuera, estalló una fuerte rechifla y abucheo.
Tras despedir a Batlle, Vázquez instaló su gabinete de ministros, y como primera medida firmó el decreto del Plan de Asistencia Nacional a la Emergencia Social, con el que se propone sacar a flote a los indigentes en un lapso de dos años a un costo de unos 100 millones de dólares.
Asimismo, firmó un proyecto de ley para habilitar el voto de los uruguayos residentes en el exterior.
En el primer acto oficial de la jornada, desarrollada en medio de fuertes medidas de seguridad, Vázquez hizo ante el Parlamento la declaración formal de fidelidad a la Constitución, y añadió: "juro trabajar incansablemente por la felicidad del pueblo uruguayo".
En su discurso ante la Asamblea General y en presencia de siete presidentes de la región y representantes de 130 delegaciones extranjeras, prometió un país "social", "productivo" e "innovador", así como impulsar una "política activa en materia de derechos humanos" en alusión a investigar el destino de los desaparecidos durante el régimen militar (1973-1985).
Tras el discurso, Vázquez se subió junto a su vicepresidente Rodolfo Nin Novoa al Ford T de la familia de la primera dama, Maria Auxiliadora Delgado.
Después, se trasladó en un auto de fabricación uruguaya al Edificio Independencia, donde Batlle lo esperaba para entregarle el poder.
Miles de uruguayos con banderas rojo, blanco y azul del Encuentro Progresista-Frente Amplio se volcaron a las calles de la capital para festejar.
El canciller cubano, Felipe Pérez Roque y el nuevo Presidente restablecieron las relaciones diplomáticas, entre los dos países, rotas en 2002.
En una nueva etapa de las relaciones bilaterales entre Venezuela y Uruguay, los presidentes Hugo Chávez y Tabaré Vázquez, suscribieron acuerdos de cooperación.