El barrio de Guachupita, en Santo Domingo, lloró hoy la muerte de seis niños y dos adultos cuya casa fue aplastada por un desprendimiento de rocas y denunció que las autoridades "nunca" han atendido su exigencia de desalojar a todos los vecinos de esa precaria zona de República Dominicana.
"Hemos hecho demandas por todas partes y ellos no han respondido. Pero hoy el síndico (alcalde) estuvo aquí; vinieron de diferentes instituciones, están interesados porque ya tenemos ocho muertos", dijo a Efe la representante del programa Barrio Seguro, del ministerio del Interior, Hilda Pérez.
Los niños, de siete meses, dos, seis, once, doce y quince años, dormían junto a su madre y una vecina cuando las rocas se desprendieron, supuestamente a causa de las lluvias caídas durante los últimos días por el paso del huracán "Gustav".
El derrumbe aplastó la casucha de las víctimas y otras cuatro viviendas, declaró a Efe una fuente de Protección Civil, institución que ahora trabaja en el desalojo de las casas circundantes.
Dayana García, vecina de las víctimas, oyó los gritos desesperados de la madre de los niños, Marcia Féliz, quien pedía auxilio, pero no pudo salir en su ayuda porque las piedras bloquearon también la salida de su vivienda.
"Ella comenzó a vocear que la ayudaran. Me dijo que le abriera la puerta de mi casa, pero estaba bloqueada y yo no la podía abrir", relató a Efe.
Según Hilda Pérez, los representantes de Barrio Seguro han redactado informes y han enviado numerosos documentos y fotografías a las diferentes instituciones gubernamentales implicadas en el asunto, pero siempre sin resultado.
"Los vecinos cuentan que hace poco vino un ingeniero y dijo que costaba demasiado dinero (reubicarlos...) y ya tenemos ocho vidas que se perdieron" por falta de asistencia, afirmó.
En el barrio, las casas que se salvaron del derrumbe, construidas a base de tablones de madera y planchas de cinc, siguen literalmente al borde de un precipicio, expuestas a un nuevo accidente si cede el terreno.
Así es la mayoría de las viviendas en Guachupita, al igual que en los numerosos núcleos habitados que se suceden a las dos orillas del río Ozama, una de la zonas más pobres de la capital dominicana.
En suburbios como Guachupita, los Guandules, La Ciénaga o los Tres Brazos, miles de personas habitan en ese tipo de casas, que se agolpan hasta el borde del cauce del río.
Los cadáveres de las víctimas fueron recuperados hoy de entre los escombros y llevados a la funeraria municipal de Guachupita, donde vecinos, amigos, familiares y curiosos se congregaron para despedir a los fallecidos.
Las ocho víctimas, cuyos féretros fueron dispuestos en dos salas contiguas de la funeraria, recibieron el último adiós de una larga fila de personas que iban pasando ante los ataúdes, mientras comentaban entre ellas el suceso.
Después del velatorio, a media tarde (local), los ataúdes fueron llevados al cementerio de Cristo Salvador para darles sepultura, pero antes, a modo de despedida, los vehículos que trasladaban a los fallecidos pasaron por Guachupita, una vez más, pero esta por última ocasión.