Los familiares de los siete agentes de los servicios de inteligencia españoles asesinados el sábado pasado en un ataque en Irak velaron a las víctimas, que hoy recibirán el último adiós en un funeral de Estado.
Después que los forenses practicasen la autopsia a los cadáveres y procediesen a su identificación, las capillas ardientes de los siete miembros del Centro Nacional español de Inteligencia (CNI) quedaron instaladas en el Hospital Central de la Defensa, en Madrid.
Por expreso deseo de las familias, los velatorios tuvieron lugar por separado y en la intimidad, con la asistencia sólo de los más allegados a las víctimas y también de autoridades y políticos.
Los familiares estuvieron acompañados por el ministro español de Defensa, Federico Trillo, y el director del CNI, Jorge Dezcallar, mientras se esperaba la llegada del presidente del Gobierno, José María Aznar, y los vicepresidentes del gabinete, Rodrigo Rato y Javier Arenas.
Hoy será jornada de luto oficial en España, por lo que la bandera nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada.
Samarra, en la era medieval una capital del Imperio Musulmán, se encuentra a 120 kilómetros al norte de Bagdad, en la carretera a Tikrit, es decir, en pleno "triángulo suní" donde ocurren la mayoría de los ataques contra soldados estadounidenses.