Fue difícil aceptar el diagnóstico. Su único hijo, George, era autista. Ruby Moreno dice que el autismo es una de las discapacidades menos comprendidas.
Recuerda que pasaba noches sin dormir, pensando en la condición del niño, pero con la ayuda de Dios y su empeño, George ha salido adelante, logrando superar muchos obstáculos y el rechazo de algunas personas que segregan a los discapacitados sin conocerlos.
George, como popularmente es conocido en Santa María de Betania, cursa el VI grado en la Escuela República de Japón y tiene 12 años.
Aunque en algunas ocasiones es distraído, cognoscitivamente no tiene problemas, lee y escribe perfectamente y realiza operaciones matemáticas. Se viste solo, puede atarse los cordones de los zapatos, a pesar de que la mayoría de los autistas no lo logra y le gusta estar rodeado de gente.
En la escuela, sus amigos son Moisés Lane, y Ricardo Donado, quienes los defienden de aquellos que intentan irrespetarlo.
Su tío Luis es su personaje favorito, lo visita todos los domingos y disfruta los platillos que él le prepara.
Quienes conocen a George opinan que es un "un regalo de Dios, un ser humano maravilloso". Los fines de semana su mamá vende lotería, y George, desde bien temprano, la ayuda a bajar el tablero con los billetes y luego vuelve a su casa a desayunar y seguir sus labores.
Ruby prepara a George en todas las áreas, desde una formación vocacional para que se pueda integrar al mercado laboral, hasta clases de enriquecimiento musical.
George desea visitar el Palacio de Las Garzas, saludar al Presidente de la República, Martín Torrijos, y observar el funcionamiento del Canal, junto a sus compañeros de clase y ser recibido por el administrador, Alberto Alemán Zubieta.