Las dudas con las que muchos votantes venezolanos afrontan las elecciones del próximo 14 de abril irrumpen como un factor novedoso en el país petrolero, que se debatió en los últimos 14 años entre el amor y el odio hacia el fallecido presidente Hugo Chávez. Desde que el líder bolivariano irrumpiera en el poder en 1999, no ha habido prácticamente espacio para los matices en las urnas.
Sin embargo, en los primeros comicios en 14 años sin él, las habituales posturas categóricas de los votantes se acabaron, y el blanco o negro en muchos casos pasó a un tono más gris.
Pese al voto duro chavista y opositor, las dudas que algunos seguidores oficialistas manifiestan hacia el elegido de Chávez, Nicolás Maduro, se unen a la opción abstencionista o a un desencanto opositor de ir a votar por Henrique Capriles, en unos comicios contra el reloj dominados por la emoción ante la muerte del mandatario.