Tras la diátriba de la víspera contra la ONU, de la que dijo que "no sirve", y contra Estados Unidos, al que acusó de "terrorista", Chávez sugirió la posibilidad de obligar a votar la polémica y trabajada hasta el último minuto declaración final de la Cumbre Mundial.
Finalmente, Venezuela se limitó a expresar sus reservas al documento por boca del canciller Alí Rodríguez, que dijo que el texto que marcará las directrices de la reforma de la ONU "va a traer serias consecuencias para la mayoría".
Poco antes, y tras reunirse por espacio de una hora con el Secretario General, Kofi Annan, para tratar el modo en que se adoptó la declaración, Chávez había dicho que aceptarlo "sentaría un gravísimo precedente porque sería romper la democracia en Naciones Unidas".
"Nos quedan varios recursos", advirtió Chávez, afirmando que el propio Annan le dijo que el procedimiento para elaborar el texto un grupo restringido de países- y la aprobación por unanimidad en la Asamblea General sin ir a voto, había constituido un "error". Venezuela y Cuba, además de Bielorrusia, expresaron sus reservas a la declaración final de la Cumbre Mundial de la ONU que se adoptó ayer. Este es "un documento que en algunos de sus contenidos va a traer serias consecuencias para la mayoría", dijo el canciller venezolano Alí Rodríguez en la Asamblea General.
Rodríguez dijo, por ejemplo, que sospecha que el Fondo de la Democracia recién creado en virtud del documento podría ser usado para que "se financie la ingerencia en nuestro país".
Por su parte, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, dijo que fue "la cumbre del egoísmo, de la prepotencia y la mentira. Cuba apoya plenamente y sin reserva" la posición venezolana. El embajador de EU, John Bolton, expresó su satisfacción por el documento diciendo que era producto de dos semanas de "difíciles negociaciones" y lo calificó como un "paso en el proceso de reforma".