La muerte por desnutrición de cuatro niños ocurrida en la empobrecida provincia de Tucumán, en el norte argentino, avergüenza a las autoridades y ha generado polémica en un país que es el cuarto mayor exportador de carne de vacuno del mundo.
Los fallecimientos se produjeron en una de las zonas más castigadas por una crisis económica y social sin precedentes en la historia de esta nación suramericana.
El ministro de Salud, Ginés González García, ha asegurado que se siente "dolorido y avergonzado" por las muertes de esos niños tucumanos, y dijo que "es inmoral que en un país como Argentina existan problemas de acceso al alimento". El gobierno culpó ayer a los "ajustes estructurales salvajes" de la década del 90, por el crecimiento de la desnutrición infantil.