Algunos de los cuerpos de los 21 técnicos aeronáuticos que quedaron calcinados en la explosión del cohete de la base de Alcántara, tendrán que ser sometidos a análisis de ADN para poder ser identificados, dijeron ayer las autoridades brasileñas.
El cohete no tripulado, diseñado para poner en órbita dos satélites, explotó el viernes en la base situada en el nororiental estado de Maranháo, cuando un motor se encendió por error. El accidente puso fin al tercer intento de Brasil para alcanzar su sueño de convertirse en una potencia en el espacio.
José de Ribamar Cruz Ribeiro, director del Instituto de Criminalística de Maranháo, dijo que 21 personas habían muerto en la explosión.
Funcionarios de seguridad del estado confirmaron la cifra. El viernes se había informado del fallecimiento de 19 personas. "No he visto nada como esto", dijo Ribeiro tras visitar la base. "El calor fue tan intenso que uno podía ver pedacitos de los cuerpos".
Hasta ahora se han recuperado dos cuerpos del sitio en la fuertemente custodiada base. El Comando Militar Aeronáutico colocó la lista con los nombres de las víctimas en su sitio en Internet. Casi 800 personas se encontraban en el sitio de lanzamiento del cohete de 6.5 millones de dólares y 20 metros de largo cuando explotó.