Se pide que el ejército de Israel se retire del sur de Líbano, que Beirut controle todo el territorio libanés y también se exige el retorno de los soldados israelíes que fueron secuestrados, aunque no se habla de ningún intercambio de prisioneros.
En palabras de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, la resolución "abre el paso a una paz duradera" en la cual "puede surgir un Líbano más fuerte". Al inicio del debate, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, se declaró "profundamente decepcionado" porque el Consejo de Seguridad no logró alcanzar un acuerdo antes.
De acuerdo con Annan, la incapacidad de actuar con más rapidez ha dañado la confianza en la autoridad e integridad de Naciones Unidas. En la resolución también se pide ayuda a la comunidad internacional para que otorgue fondos a Líbano para su reconstrucción y que los 900, 000 desplazados por el conflicto puedan regresar a sus casas.
Además, se solicitó que Israel proporcione a la ONU el mapa de zonas minadas en Líbano para que se puedan desactivar los explosivos.
Varios diplomáticos admitieron que ni Israel ni Líbano estarán completamente satisfechos con la resolución, pero enfatizaron que era un primer paso importante.
Olmert recomendará que su gobierno apruebe el acuerdo en su próxima reunión mañana domingo, dijo Guideón Meir, funcionario de la cancillería israelí.
Un funcionario estadounidense dijio que el primer ministro libanés Fuad Siniora le había asegurado a Rice que Líbano respalda el texto. Por otro lado, el vocero de la Casa Blanca Tony Snow, precisó a la cadena Fox News que las fuerzas de Estados Unidos participarán tentativamente en las fuerzas de paz.
Informó que el presidente George W. Bush avalaría esta acción, pero recalcó que aún faltan detalles por aclarar en una segunda resolución.