La muerte ayer de 11 trabajadores chinos y un afgano en un ataque en el norte de Afganistán es el último episodio de la violencia que afecta a todo el país y amenaza con truncar los comicios previstos para dentro de tres meses.
La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) confirmó la muerte esta madrugada de 11 trabajadores chinos en un ataque en el que, según dijo uno de sus portavoces, resultaron heridas otras 16 personas en la provincia nororiental de Kunduz.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, condenó el asesinato.
A través de un comunicado, Annan deploró este acto "ultrajante" y "despreciable" contra civiles desarmados, que también dejó heridos a otros trabajadores chinos.