La Policía autonómica vasca descartó que la banda terrorista ETA fuera la autora de la colocación de un artefacto en la estación vizcaína de Baracaldo (País Vasco), que provocó cuantiosos daños materiales, confirmaron fuentes oficiales.
La magnitud de los daños llevó a la Policía vasca a investigar una eventual implicación de ETA, más allá de un acto de violencia callejera, por lo que buscó restos de materiales explosivos, que finalmente no aparecieron.
A partir de esta conclusión, la Policía autonómica (Ertzaintza) atribuye este atentado a un episodio callejero, ya que, además, se han encontrado restos de una garrafa que supuestamente haría contenido líquido inflamable y a la que los autores del ataque habrían prendido fuego.
Los autores del ataque, forzaron la puerta de acceso y colocaron en el interior del edificio el artefacto, "de fabricación casera de los que habitualmente utilizan en la calle, según una nota del Departamento del Interior vasco.
El Gobierno regional a través de un comuncado condenó la colocación del artefacto explosivo y señaló que "con bombas no hay distensión ni proceso de paz alguno".