Las violaciones y cualquier otro acto de violencia sistemática perpetrado contra las mujeres podrán ser perseguidos como crímenes de guerra o de lesa humanidad por el Tribunal Penal Internacional que recientemente entró en funciones.
Un informe sobre la violencia contra la mujer presentado ayer ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas señala que los responsables podrán ser perseguidos por tribunales nacionales, regionales o internacionales, lo cual representa un importante avance en la lucha contra la impunidad de los crímenes por razón de género.
El Estatuto de Roma, que crea el Tribunal Penal Internacional, prohíbe de manera explícita todo tipo de agresiones sexuales -tales como violaciones, prostitución, esterilización y embarazo forzado- en situaciones de conflicto armado.