Proyecto
- Se trabaja en una ley de pacificación, y el presidente Nicolás Maduro pidió la opinión a los asistentes a la reunión de seguridad, que busca "combinar, fortalecer la seguridad del Estado", y un Estado actuando en la "construcción de la paz".
- Recordó que en 2014 y hasta finales de 2015 no habrá elecciones y llamó a todos a volcarse a ese trabajo. "Cuenten conmigo en la medida de mis posibilidades, con mis aciertos y con mis errores", indicó Maduro.
- Rechazó que se haya tratado de utilizar la situación de la inseguridad para "la manipulación política de manera recurrente", y consideró una "falta de respeto" el tratamiento dado por medios de que no se ha identificado a los responsables del asesinato de la exreina de belleza Mónica Spear.
Caracas
La violencia en Venezuela, un país consternado tras el asesinato esta semana de una popular actriz y modelo y de su esposo, ha juntado al presidente Nicolás Maduro y al líder opositor Henrique Capriles en una reunión en la que tomaron parte alcaldes y gobernadores para tratar de unir esfuerzos.
Tras meses de insultos y acusaciones, y de una extrema crispación poselectoral por la victoria de Maduro en los comicios presidenciales de abril del año pasado -un resultado que Capriles no reconoce-, el gobernador del estado de Miranda (centro) y el sucesor de Hugo Chávez se estrecharon las manos.
El saludo fue breve y distante. Maduro dio la mano a quienes se encontraban en la primera fila de asientos colocados para asistir a la sesión realizada en Miraflores (sede del Gobierno); también alcanzó a los de la segunda línea y con más dificultad a quienes se encontraban aún más atrás, como era el caso de Capriles.
En la única mención indirecta a Capriles, en el momento en que aprobaba recursos extraordinarios para los diferentes estados del país, Nicolás Maduro bromeó sobre el monto diciendo: “Vamos a tener que pedir prestado al Zulia, al Zulia y a Miranda”.
A diferencia de lo ocurrido hace un mes en otra reunión con alcaldes opositores, cuando intercambió opiniones e interactuó con los asistentes durante casi cinco horas, en esta oportunidad habló Maduro solo para proponer el inicio de un trabajo que “en un mes tenga resultados concretos en la práctica y en la formulación de una política” sobre el tema.
El presidente venezolano compartió con los asistentes su preocupación por la situación de inseguridad, llamándoles a trabajar de manera integral y coordinada para dar respuesta a un flagelo que, según el Gobierno, se cobró la vida de más de 11,000 personas el año pasado.
La cifra es inferior a los 16,000 del año 2012, pero la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia asegura que los asesinatos fueron más de 23,000.
Maduro agradeció la presencia en la reunión de los 23 gobernadores y 79 alcaldes de ciudades que, en total, dijo, lidian con el 80% de los delitos del país.
“He propuesto, y yo se los propongo a ustedes, para que me ayuden a hacerlo (...), un plan de pacificación general en 2014, en todo el territorio de la patria”, indicó el mandatario ante los asistentes a la reunión.
“Esto es un proceso de pacificación y desarme, nadie se puede quedar con armas, las armas las tiene la República (...), tenemos que ir a un proceso de pacificación y desarme”, indicó. El Gobierno aprobó en los últimos meses varias medidas, incluida la denominada Ley Desarme, para tratar de sacar de las calles unas 10 millones de armas que extraoficialmente circulan de manera ilegal.