La violencia irrumpió en la campaña de los comicios presidenciales egipcios con el estallido de disturbios entre manifestantes y “baltaguiya” (agitadores), que causaron 20 muertos en El Cairo y han hecho tambalear el proceso transitorio.
Pese a que el despliegue de la policía y el ejército impuso una calma relativa, los estragos de la batalla campal eran visibles en las inmediaciones del Ministerio de Defensa, situado en el barrio cairota de Abasiya.
Varios manifestantes denunciaron que sobre la 01.30, hora local, grupos de “baltaguiyas” atacaron con armas de fuego, piedras y cocteles molotov la acampada que mantenían salafistas (musulmanes ultraconservadores) y revolucionarios frente a la sede ministerial.
Entre adoquines levantados y cristales, centenares de jóvenes pululaban exaltados con palos y barrotes para defenderse de un posible nuevo ataque, mientras que algunos salafistas rezaban guiados por el diputado islamista Mamduh Ismail.
Estos últimos fueron los que instigaron la acampada el pasado viernes, en protesta contra la decisión de la Comisión Electoral de rechazar la candidatura a la Presidencia del jeque salafista Abu Ismail, aunque ahora la mayoría de los manifestantes son detractores de la Junta Militar, máxima autoridad de Egipto.
En un improvisado hospital de campaña levantado con mantas y lonas, el médico y portavoz Tarek Said precisó que la cifra total de muertos en los choques asciende a 20, como también confirmaron fuentes de seguridad.
Said explicó que su equipo recibió a 11 fallecidos y atendió a 150 heridos.