Miles de personas de las barriadas más humildes de Sudáfrica llevan varias semanas de protestas y disturbios para exigir los servicios básicos como agua, corriente y energía eléctricas.
Cócteles molotov, piedras, barricadas de neumáticos encendidos... y del otro lado, policías disparando balas de goma y gases lacrimógenos son las escenas que desde hace semanas se pueden ver en las calles de varias comunidades sudafricanas.
Todo este problema surge de las promesas hechas por el Gobierno de Zuma al pueblo, algo que, por la magnitud de pobreza de este país, es casi imposible cumplir.
Por otro lado, a las huelgas se han sumado empleados públicos y empleados de empresas privadas.