La violencia continúa azotando a Irak, donde atentados y ataques específicos provocaron ayer al menos 22 muertos, cinco de ellos extranjeros, a poco más de dos semanas de la transferencia de poder a las nuevas autoridades.
Cinco iraquíes perdieron la vida y otros siete resultaron heridos este lunes en enfrentamientos entre combatientes armados y soldados estadounidenses en Ramadi, indicó una fuente hospitalaria de esta ciudad sunita situada al oeste de Bagdad, información que no fue confirmada por la coalición.
Otras 16 personas muertas, de ellas cinco agentes de seguridad extranjeros, y cerca de 60 heridos es el balance de un atentado suicida con un coche bomba cometido ayer en Bagdad, el segundo de este tipo en 24 horas.
El ministro iraquí del Interior, Falah al Nakib, afirmó que los autores del atentado eran extranjeros pero no procedían de países vecinos de Irak.
La coalición conducida por Estados Unidos y las autoridades iraquíes a las que debe traspasar el poder el 30 de junio condenaron el atentado y advirtieron que creían que la violencia persistirá hasta esa fecha e incluso después.
El primer ministro Iyad Allawi prometió que adoptará medidas "firmes" contra los autores de este tipo de ataques después del traspaso de poderes.
El atentado en Bagdad, iba dirigido contra un convoy de tres vehículos todoterrenos, generalmente utilizados por el personal de la coalición. La explosión se produjo hacia las 08h15 (04h15 GMT) a orillas del Tigris, en la zona opuesta a donde se encuentra la sede de la coalición.
En el sur, el ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, realizó una visita sorpresa destinada, según él, a establecer una nueva estrategia para la misión y el despliegue de las fuerzas británicas en el sur de Irak, con vistas al 30 de junio.
Las fuerzas de la coalición liberaron a unos 405 detenidos iraquíes ayer en la prisión de Abu Ghraib, cerca de Bagdad, pero muchas personas que acudieron al lugar para aguardar la salida de sus familiares volvieron a sus casas frustradas y decepcionadas.
El número de liberados fue inferior al anunciado por el general Mark Kimmitt, quien el sábado indicó que al menos 650 iraquíes recuperarían la libertad.
El ejército norteamericano no explicó las razones que condujeron a liberar menos prisioneros de lo previsto.
Hoy, está previsto dejar en libertad a otros 112 iraquíes en Abu Ghraib.
Cuatro soldados británicos serán juzgados por una corte militar por supuestas torturas a prisioneros iraquíes y un quinto será investigado por Scotland Yard por el asesinato de un iraquí, anunció ayer el fiscal general, Peter Goldsmith.
Según Goldsmith, a los cuatro acusados que serán juzgados militarmente, que pertenecen al Regimiento de Fusileros Reales, se les imputan cargos de "asalto, asalto indecente y de alterar el orden y la disciplina militar".
Según ha indicado el propio fiscal, los supuestos torturadores podrían haber obligado a los prisioneros iraquíes a su cargo a efectuar, entre ellos mismos, actos sexuales.
En Estados Unidos, documentos del ejército muestran que una unidad de interrogadores informó sobre abusos a detenidos en Abu Ghraib en noviembre de 2003, dos meses antes de que funcionarios militares dijeran que conocían los malos tratos a prisioneros, dijo ayer el diario The New York Times.
El periódico, citando entrevistas con personal militar que trabajó en la prisión, dijo que las alegaciones sobre abusos de las que informaron a oficiales superiores incluían golpes a cinco generales del ejercito iraquí a quienes habían vendado los ojos. Los documentos incluyeron al menos unas 20 denuncias.
Violenta jornada en la capital iraquí
Lamentamos los actos terroristas y prometemos llevar a los criminales ante la justicia, dijo el premier Iyad Allawi