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Virus hanta amenaza real

El virus hanta se mantendrá de manera endémica en las cinco provincias donde ha sido detectado.


HACE seis años, por primera vez en la historia, la Calle Bolívar de Las Tablas estaba desierta. Como en una mala película de terror una rata asustó a miles de personas.
El fantasma, el virus hanta, hizo su aparición de la manera más inesperada, dejando una secuela de muerte y miles en pérdidas.
Para cada febrero, cuando se acercan las fiestas del carnaval, la historia amenaza con repetirse, y éste no ha sido la excepción.
A escasos 12 días para el inicio de la fiesta se confirma una paciente con el virus en Chitré y se descartó el virus en un paciente de 63 años en Las Tablas.
Panamá es el primer país de Centroamérica que ha tenido la experiencia de la epidemia, que se presentó en el 2000.
Desde esa fecha se han registrado más de 80 casos de la enfermedad, de los cuales fallecieron 14 y 26 fueron considerados como graves.
El cuadro clínico de admisión de los pacientes se caracteriza por fiebre alta 38.5° C, dificultad para respirar, dolores musculares y tos.
La mayoría de pacientes con el virus presentó bajo conteo de glóbulos rojos y plaquetas, una aguda y severa alteración en la función pulmonar.
Estudios iniciales en el área de Azuero mostraron una prevalencia que osciló entre 8.3% al 26.7%, pero no se pudo demostrar una transmisión entre humanos.
En las investigaciones hechas a pacientes que padecieron la enfermedad se identificó por primera vez en Panamá la existencia del virus Choclo, transmitido por la rata arrocera.
También, el virus Calabazo en la rata cañera, pero que aparentemente no está asociado a la enfermedad pulmonar que afecta al ser humano.


Un estudio desarrollado por el Instituto Conmemorativo Gorgas en el 2000 estableció que la conjugación de diversos factores, como los cambios introducidos por el hombre al ambiente afectaron el ecosistema.
Es decir, la fauna y flora de la región de Azuero propiciaron las circunstancias para la propagación del virus hanta y su transmisión a los humanos.
Luego de la captura de 556 roedores en diferentes puntos de la Península de Azuero y parques nacionales, y el análisis de sueros y tejidos, se confirmó que la rata arrocera y cañera, portadoras de los virus Choclo y Calabazo, respectivamente, están en las zonas perturbadas por el ser humano.
Se estableció que ambos roedores coexisten en el mismo hábitat y están íntimamente vinculados a los ambientes en que se realizan las actividades humanas.
En el Parque Nacional de Volcán se observó una mayor diversidad de especies de roedores de las cuales se identificaron dos portadoras del virus del hanta denominado Río Segundo.


No hay tratamiento específico para la enfermedad desarrollada por el virus. El cuidado intensivo temprano hospitalario es la única medida conocida.
El síntoma primario es la dificultad de respirar, causada por la acumulación de fluidos en los pulmones, la que puede ocasionar paro respiratorio.
Entre 1999 y 2005 se registraron más de 80 casos de virus hanta, 54 de ellos en las provincias de Los Santos; 10 en Coclé, Herrera y Veraguas y 1 en Panamá. El grupo de edad más afectado fue entre los 25 y 49 años edad.
Como el reservorio del virus es el ratón silvestre, las medidas de higiene y protección del ambiente influyen.
El serio problema de desertificación en la región de Azuero ha incidido en la aparición del roedor.
Según reportes de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), la tasa de deforestación anual es de 15 mil hectáreas y hay 2.5 millones de hectáreas seriamente degradadas, que podrían convertirse en zonas totalmente áridas.
La región del Arco Seco, que involucra las provincias de Coclé Veraguas, Herrera y Los Santos, donde se ha encontrado la rata, se ha ido expandiendo en los últimos años, debido al manejo de los suelos, al uso excesivo de agroquímicos y a la deforestación. Los Santos y Herrera presentan bajos índices de áreas boscosas, 0.83 y 0.28, respectivamente.
Como el hábitat del roedor ha sido invadido por el hombre, éste busca superficies cubiertas por lo menos en un 70% por malezas y arbustos, y a una distancia no mayor de 30 metros de cursos o fuentes de agua.
Auque parezca elemental, el área cerca de las viviendas debe estar libre de maleza, pues ese es su hábitat.
El primer caso se detectó en el 2000.
La segunda epidemia ocurrió en el 2004, cuando se dieron 36 casos.
Del 2003 hasta el 2006 se han reportado otros 48 casos.
En ese lapso se han registrado 12 defunciones.

 

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221319
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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