ESTADOS UNIDOS se ufanaba de ser la nación que defiende la democracia y los derechos humanos. Empero, desde la apertura de la prisión en la base naval de Guantánamo, en Cuba, no han cesado la lluvia de críticas por el limbo jurídico en que viven los supuestos "terroristas" y demás prisioneros retenidos allí desde noviembre de 2001.
Según la Convención de Ginebra de 1949, todos los prisioneros de guerra merecen ser tratados de forma justa, de ser atendidos por cortes judiciales para determinar su estatus legal y tener derecho a tratamiento médico.
Igual que en el cuento de Peter Pan, Guantánamo parece ser la "Tierra del nunca jamás". No existe para la justicia norteamericana.
Todo comienza cuando se instaura este sitio. Guantánamo es cedida por Cuba a EE.UU. en 1903 por medio de la Enmienda Platt. La base naval abarca un área de 117.6 km2.
Al estar en suelo cubano alquilado a perpetuidad, Guantánamo se transforma en sitio ideal para retener a los denominados "combatientes ilegales".
Este concepto castrense, ahora es utilizado por el Gobierno norteamericano para designar a los guerrilleros islámicos internacionales que le hacen la batalla en Afganistán e Irak, para negarles la consideración de soldados cuando son capturados.
Los prisioneros de Guantánamo permanecen así en un limbo legal indefinido.
Amnistía Internacional (AI) y las Naciones Unidas han indicado que en esa base se violan los derechos de los cerca de 460 detenidos en este territorio "res nullius" para Washington, en donde el Gobierno del presidente George W. Bush "no se implementa la Convención de Ginebra".
También la prensa internacional ha tenido problemas para ingresar y conocer el destino de los detenidos en Guantánamo.
Associated Press (AP) incluso tuvo que acudir a la Corte Suprema de Justicia en EE.UU. para acceder a la base. Más recientemente, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) rechazó la expulsión de tres periodistas de la base y expresó su preocupación por lo que consideró "censura informativa".
Y lo peor, eran periodistas de medios reconocidos como Miami Herald, Charlotte Observer y Los Angeles Times.
La SIP advirtió en un comunicado que el secretismo aplicado en Guantánamo afecta el libre ejercicio profesional del periodismo y erosiona el derecho público a la información.
Para Estados Unidos, la masacre del 11 de septiembre de 2001, la humillación de los bombardeos terroristas en Nueva York y Washington, además de la salvaje campaña insurgente en Irak, obligaron a la creación del "Campo Delta", una especie de centro de concentración aislado del resto del mundo.
Sin embargo, la imagen internacional de EE.UU. se dañó severamente cuando se conoció que a los presos en la base se les obligaban a comer por las fosas nasales, pues algunos de ellos protestaban en huelgas de hambre o hacían ayunos.
Por otro lado, se les aplicaban medidas similares a la tortura, para lograr en interrogatorios sofocantes que los supuestos terroristas revelen información valiosa.
Guantánamo e Irak son los dos puntos negativos de la Administración Bush. Tanto así que el mismo mandatario norteamericano admitió que debe cerrarse esta instalación.
Bush dijo que estaba dispuesto a cerrar la prisión, pero no sin antes tener un plan para llevar a los "condenadamente peligrosos presos de allí adentro" a una corte judicial.
El presidente estadounidense dijo además que el cierre del campo dependía de si la Corte Suprema de EE.UU. permitía que los detenidos fueran a juicio en tribunales militares.
Bush habló horas después que el Parlamento Europeo aprobara una resolución común solicitando el cierre del centro de detención.
El suicidio de tres presos ocurrido hace poco en ese centro de detención y las harto cínicas reacciones de las autoridades estadounidenses han echado en los últimos días más leña al fuego guantanamero.
Un fuego en donde se queman los derechos humanos y la libertad, además de ocultarse la verdad al resto de la humanidad.
Viviendo en el limbo jurídico de Guantánamo
Ex reos de esta base indicaron que fueron retenidos allí sin tener relación con el terrorismo.