La calma volvió a Beirut y Trípoli, principales ciudades del norte de Líbano, tras los intensos combates de las últimas horas -que han dejado 34 muertos, según fuentes policiales-, pero la violencia se ha trasladado a las montañas del Monte Líbano.
Los enfrentamientos entre los partidarios de la mayoría parlamentaria y los de la oposición, liderada por el grupo chií Hizbulá, se centran ahora en las cercanías de Aley, una región de mayoría drusa.
Según medios de comunicación libaneses, continúan los combates entre los milicianos chiís.