Los soldados montaron guardia ayer en las cruces al reinar una tensa calma en Bangkok, al día siguiente de los cruentos enfrentamientos entre los manifestantes antigubernamentales y la Policía, que dejaron por lo menos dos muertos y más de 40 heridos.
El primer ministro Somchai Wongsawat intentó asegurar a los diplomáticos extranjeros que será superada la crisis política, e insistió que "mi Gobierno sigue en condiciones de gobernar el país".