Miles de manifestantes pidieron nuevamente en Seúl la dimisión de la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, a raíz de un escándalo de corrupción que involucra a una confidente suya acusada de influir en asuntos de Estado y apropiarse de fondos públicos.
Unos 43 mil manifestantes, según la policía de la capital, y unas 100 mil, según los organizadores, se congregaron en el centro de la ciudad para participar en la protesta, para la cual se desplegaron unos 20 mil agentes policiales.
Esta es la última de una serie de manifestaciones en contra de la presidenta, que en la última encuesta goza de una tasa de aprobación del 5%, el menor nivel registrado jamás por un jefe de Estado surcoreano.
Un tribunal de la ciudad autorizó que los manifestantes pudieran marchar por la capital, puesto que hasta el momento, las fuerzas de seguridad solo habían permitido una concentración que impedía a los participantes desfilar a lo largo de un recorrido predeterminado.