Estados Unidos aumentó la presión ayer, en vísperas de una decisiva reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, al reclamar "firmeza" frente a Irak. La ONU debe mostrar "firmeza y valor" frente a Irak, declaró el presidente estadounidense George W. Bush.
El mandatario añadió que tenía la esperanza de que "los países libres no permitan que Naciones Unidas quede en la historia como un foro de debates ineficaz e inútil", renunciando a desarmar a Sadam Hussein.
En el mismo sentido, el primer ministro británico Tony Blair pidió a sus socios de la Unión Europea (UE), en una carta, que no excluyan una intervención armada en Irak cuando se reúnan el lunes en una cumbre especial en Bruselas sobre la crisis iraquí, en la que participará el secretario general de la ONU, Kofi Annan.
Para intentar refutar las acusaciones estadounidenses, un funcionario iraquí de alto rango, el general Hossam Mohamed Amin, dijo a una cadena de televisión en Dubai, que el parlamento en Bagdad iba a discutir una ley que prohibiera la fabricación de armas de destrucción masiva.
En Washington, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld declaró que el Ejército estadounidense se quedará "el tiempo que haga falta" pero "ni un día más" en Irak, para desarmar a ese régimen. Tampoco descartó el uso de armas nucleares de iniciarse una guerra contra Irak. Mientras el secretario de Estado, Colin Powell presentaba ante el Congreso los planes de Washington para un Irak tras la caída de Hussein.
Hoy, el Consejo de Seguridad escuchará el informe de los jefes inspectores en Irak, Hans Blix y Mohamed ElBaradei, durante una crucial reunión en Nueva York. El ministro alemán consideró ayer que no se había registrado ninguna "violación grave" de la resolución 1441 de la ONU sobre el desarme
Blix y ElBaradei tendrán que aclarar la cuestión de los misiles iraquíes cuyo alcance, según reconoció Bagdad, podría superar en los ensayos los 150 kilómetros autorizados por la ONU.