El gobierno de Estados Unidos criticó ayer a aliados como Arabia Saudí, Egipto y Rusia por el abuso a los derechos humanos en su informe anual sobre el tema, que deja de lado las torturas cometidas en sus propias cárceles en el extranjero.
Estados Unidos ha sido criticado por olvidarse de los derechos humanos y subordinar su política exterior de forma exclusiva al combate contra el terrorismo.
No obstante, la secretaria adjunta de Estado Paula Dobriansky quiso remendar el descosido y en una rueda de prensa enfatizó que "la promoción de los derechos humanos no es sólo un elemento de nuestra política exterior, es el cimiento de nuestra política y nuestra preocupación más importante".
La ocasión era la presentación del informe anual sobre el respeto a los derechos humanos en todo el mundo, que su departamento elabora para el Congreso.
El informe citó a Arabia Saudí como un país de "preocupación especial" por la falta de libertad religiosa y la discriminación contra la minoría chiíta.
Además, da un varapalo a Rusia, donde, "a juicio de cualquiera, la situación empeoró el año pasado", según indicó en la conferencia de prensa el subsecretario de Estado adjunto, Michael Kozak, quien coordinó la elaboración del informe.
Por ejemplo, el documento critica la decisión del presidente ruso, Vladimir Putin, de designar él mismo a los gobernadores de las regiones, en lugar de que éstos sean elegidos democráticamente.
Egipto, el segundo mayor receptor de ayuda económica y militar de EU tras Israel, tampoco salió bien parado en el informe, a pesar de que el presidente Hosni Mubarak anunció el domingo que permitirá las primeras elecciones directas con varios partidos en la historia de su país, que él ha gobernado desde 1981.
Sobre Norcorea dice que es uno de los regímenes más represivos y brutales del mundo.
Los antecedentes de derechos humanos de Siria son malos, señaló el documento. Los sirios no tienen derecho a cambiar de gobierno y "los continuos abusos graves incluyen el uso de la tortura en arrestos, que en ocasiones provoca la muerte", juicios injustos y detenciones arbitrarias.
China, descrito como un estado autoritario, niega a sus ciudadanos la libertad para oponerse al sistema político del Partido Comunista, afirmó el documento dirigido al Congreso.