El adolescente mexicano Andrew Almazán Anaya, de 16 años, considerado un niño prodigio por su precocidad intelectual, se graduará el 18 como psicólogo, mientras simultáneamente culmina los últimos semestres de la carrera de medicina.
Almazán, cuya vertiginosa formación profesional ha atraído la atención del país, declaró en una entrevista con Efe que se prepara para continuar con sus estudios en neurociencia y la neuropsicología.
Ataviado con corbata y bata de médico en su oficina del Centro de Atención al Talento (CEDAT), una pequeña escuela de aprendizaje para superdotados fundada por su padre, quien es médico cirujano, y su madre hace un año, Andrew gesticula poco y habla con los ojos fijos en su interlocutor.
"Desde que era pequeño no solo me ha gustado la medicina y la psicología, sino también la geografía, la astronomía, la historia, e incluso la filosofía. Pero como son varias áreas las que me han interesado, lo que me llega a faltar es tiempo para poderlas realizar todas", manifestó Almazán quien confiesa que la mayoría de sus amigos son como él, superdotados.
Con solo 12 años, Andrew ingresó en la universidad y ahora está a solo unos días de convertirse en el psicólogo más joven de la Universidad del Valle de México y, en dos años más, en el galeno más precoz de la Panamericana donde cursa séptimo semestre.
Practica el piano y el hockey, es cinta negra en taekwondo y le desagradan las redes sociales.