Los yemeníes están llamados hoy a las urnas divididos entre quienes consideran que la segura elección como presidente de Abdo Rabu Mansur Hadi es un triunfo de la revolución y aquellos que lo ven como una continuación del régimen anterior.
Hadi, vicepresidente del país y actual presidente en funciones, es el único candidato en estos comicios presidenciales anticipados, de carácter plebiscitario, que implican la salida definitiva del poder de Alí Abdalá Saleh tras más de un año de protestas.
“Juntos construimos el nuevo Yemen” es el lema más utilizado en los carteles electorales con la imagen de Hadi, que inundan los espacios publicitarios de las principales calles de Saná y de otras ciudades yemeníes.
Esta idea de comienzo de una nueva etapa es compartida por el activista de derechos humanos y opositor Fathi Abu Ras, quien dijo que “los comicios conducirán a Yemen por el camino correcto y sacarán al país del conflicto actual”.
“Los que apoyan la revolución tienen que participar en las elecciones, porque derrocar a Saleh era el primer objetivo de la revolución”, subrayó Abu Ras.
Estos comicios, organizados conforme al plan del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para el traspaso del poder en el Yemen, pondrán fin oficialmente al mandato de más de 33 años de Saleh.
Pero este cambio de gobernantes no es visto por muchos como una realidad. El manifestante Mohamed al Shumairi, acampado en la plaza Taguir (Cambio) de Saná, epicentro de la revolución, aseguró que “las elecciones son un mero trámite y el régimen de Saleh seguirá en su totalidad después de ellas”.