1. Borrón y cuenta nueva. Asumir y digerir el pasado y mirar al futuro sobre todo en los casos de infidelidad.
2. No sacar una lista de agravios, ese inventario de errores y fracasos que se acumulan en la convivencia.
3. Cultivar el respeto en 3 planos distintos pero complementarios: palabra, obra y gestos.
4. Superar el aburrimento con unos objetivos, proyectos, motivos e ilusiones para andar juntos.
5. Evitar discusiones innecesarias y saber callar en momentos difíciles.
6. Tener una vida sexual sana, positiva y centrada en la comunicación.
7. Aprender a remontar días o situaciones difíciles. Hablar claro pero buscando el momento más oportuno y la forma más correcta.
8. Esforzarse por mejorar y pulir las dificultades de la convivencia.
9. Echar sentido de humor a la vida.
10. Saber escuchar, aprender a dialogar y adquirir habilidades de comunicación.
11. Actuar con "mano izquierda": habilidad en el trato, cortesía, don de la oportunidad, tacto, saber callar a tiempo y conocer cuándo se debe hablar.
12. Acudir al sistema de los días rosas. En días determinados esforzarse al máximo para agradar al otro.
13. Frenar la tendencia a controlar, vigilar e inspeccionar a la pareja.
14. Si surge el conflicto contar con un árbitro -el amigo o el psiquiatra según los casos- con habilidad en la resolución de este tipo de trastornos.
15. Ser constante en la línea iniciada. De poco vale empezar si se abandona todo en las primeras dificultades.
Días rosas para ella
El tiene 29 años y ella 24. Clase media. Llevan casados dos años y el año de estar juntos empezaron serias tensiones. En una de las ocasiones, ella se fue a casa de sus padres y volvió a los pocos días. Tienen un hijo.
La lista que hace ella para los días rosas tiene los siguientes puntos:
Qué durante el desayuno me hable y no se dedique a leer el periódico. Que me cuente lo que va a hacer este día.
Que me dé un beso a irse y otro al llegar.
Que me pregunte como ha sido mi día, qué he hecho y cómo me encuentro. Que no solo se ponga más cariñoso cuando quiere tener relaciones íntimas conmigo. Esto es algo que me rebela.
Que "pierda el tiempo con su hijo" cuando llegue de trabajar y no se encierre en sus papeles.
Que colabore en algunas pequeñas tareas de la casa: poner la mesa, traer servilletas, sacar los cubitos de hielo...
Que ese día especial me lleve a cenar por ahí, igual que hacíamos de novios o de recién casados.
Que me dé cinco minutos de masaje por la noche antes de acostarnos.