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&#191Jueces elegidos popularmente?


¿Se imagina usted que en Panamá se dé la opción a los votantes para que elijan a los jueces? En términos generales ese sería el sistema ideal en una democracia y una garantía para que el público se sienta más confiado en la forma en que se administra justicia en un estamento de tanta importancia.
En nuestro país los jueces son nombrados por la Corte Suprema de Justicia y por los tribunales, luego de un examen de aptitudes de los candidatos. Sin embargo, no siempre la elección da como resultado un buen desempeño, lo que tiene como desenlace los casos de jueces destituidos por haber cometido faltas, o por ser superados en puntaje por otro profesional en un nuevo concurso de la posición.
En Estados Unidos el procedimiento es diferente y es curioso ver a augustos hombres y mujeres que con solemnidad suben a un estrado durante el día, desarrollar campañas políticas para buscar el apoyo de los electores al caer la tarde.
Pero como no todo es perfecto, este sistema también tiene ciertos detalles que son objeto de debate.
Maura D. Corrigan, presidenta de la Corte de Apelaciones de Michigan, vincula el tema con otro quizás más importante al momento de administrar justicia: la transparencia y profesionalismo.
Para cuando tuvo lugar esta entrevista, Corrigan se encontraba en campaña para un puesto aún más importante y era favorita. Otros colegas que la acompañaban la definen como una mujer con gran capacidad.
Al pedirle que explicara cómo hace campaña un juez, indicó que es sencillo y que evidentemente esta actividad tienen que desarrollarla después que culminan sus labores habituales.
Al profundizar un poco de si no influye la política con el delicado trabajo que tienen los jueces, Corrigan manifestó sin pensarlo dos veces que en este caso se aplica aquello de que "no estoy a la venta y no hay ningún interés que me pueda comprar".
Explica que el juez-candidato no pueden recaudar dinero personalmente, por lo que esta labor la ejecuta un comité o comisión, el que para lograr mayor confianza en el electorado, revela la procedencia de los fondos.
Puso como ejemplo, el límite de recaudación; a un abogado no se le acepta más de 100 dólares y a un particular hasta 4 mil . Destacó que en esta materia los medios de comunicación juegan un importante papel, pues están vigilantes para examinar los informes de recaudaciones.
Corrigan señaló que este sistema de elegir a los jueces sólo puede funcionar en un régimen donde haya un fuerte sentimiento anticorrupción, pues en el caso de Estados Unidos, dijo que los jueces están en un "pedestal".
No obstante, informó que el sistema tiene como materia de discusión el que se escoja a jueces que no hayan tenido un gran desempeño pero que gocen de popularidad, por lo que ha surgido la propuesta de que los abogados propongan nombres.
La presidenta de la Corte de Apelaciones de Michigan también se refirió a la posibilidad de que cuando un juez está en un cargo por muchos años, corre el riesgo de querer quedar bien con el propósito de garantizar clientes para cuando tenga que volver a ejercer como abogado.
Los jueces sólo deben hablar cuando están en el estrado. Esta es una forma drástica de ilustrar las reservas que deben mantener estos profesionales sobre los casos que examinan, y es curioso este "silencio" que impone la ley y la ética frente a las expectativas del electorado de escuchar a sus candidatos.
Para Corrigan, en el sistema estadounidense este hecho hace difícil que el votante conozca al juez.
Sobre las expectativas de la afluencia de electores a las urnas, la veterana abogada y quien también fue fiscal en tribunales federales informó que para jueces generalmente vota el 40% de las personas, los que tienen como guías la reputación y la experiencia de los candidatos judiciales. El porcentaje de gente que acude a las urnas es bajo si se compara con el 60% que emite el voto para elegir al gobernador o gobernadora, lo que Corrigan atribuye a que el electorado confía en el voto de los demás.
La reputación es para la jueza un asunto de primer orden, y equipara su poder al de un legislador y gobernador, pues su misión es hacer cumplir la ley.
Indicó que es deber de un juez responder inmediatamente a un ataque a la integridad, pues el sistema se ofende y debe responder con rapidez.
Corrigan con voz firme advirtió lo que puede pasar a quienes quieran ir en contra de la justicia, la moral y la ética. Con dolor recordó el caso de un colega acusado de haber recibido coima, quien no soportó la presión y se suicidó.
Considera que en sistemas que eligen a jueces mediante el escrutinio público es necesario que el electorado tenga gran conciencia de la responsabilidad que tiene al elegir, pues está en juego un derecho fundamental como es la libertad.
Expresó que cuando se vota por un juez, la gente generalmente se ha documentado sobre la trayectoria del profesional, y en muchos casos la gente ya lo ha visto desempeñarse en los tribunales.
El mensaje indirecto de la presidenta de la Corte de Apelaciones de Michigan fue ni más ni menos: "Hay que votar con inteligencia y no con el corazón". El sentimentalismo no importa cuando de preservar la transparencia de un sistema se trata.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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