La manera de tratar los proyectos que puedan generar polémica, marca la diferencia entre el actual Gobierno y el pasado.
El Ejecutivo, a cargo de Ricardo Martinelli, ha optado por pasar la mayoría de sus proyectos complejos a través de sesiones extraordinarias, mientras que el expresidente Martín Torrijos lo hizo acogiéndose a facultades legislativas con los que aprobó 20 decretos leyes.
La administración Martinelli ha llamado a sesiones extraordinarias en seis ocasiones para la discusión de 25 proyectos y la ratificación de 20 funcionarios públicos.
En estas se han discutido proyectos como el que retiraba a la nación del Parlamento Centroamericano, que luego fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia.
También se puede mencionar la Ley 80, que regula los derechos posesorios y titulación en zonas costeras, cuya ejecución desató una serie de escándalos, aún no esclarecidos, que motivaron su revisión.
En la lista se encuentra además, la ley que creó un Área Económica Especial en el distrito de Barú, a la cual después se le tuvo que eliminar artículos para que se pudiera implementar el Tratado de Promoción Comercial con los Estados Unidos.
Estos espacios también han sido aprovechados para aprobar promesas electorales como la Cadena de Frío y el programa de Fomento de las exportaciones agropecuarias.
Actualmente, la Asamblea se encuentra en sesiones extraordinarias para aprobar la creación del Fondo de Ahorros de Panamá, el proyecto que crea el subsidio para lo que será el programa Ángel Guardián y dos adicionales.
Conveniencia.
Para el analista político Mario Rognoni, es incomprensible que existan sesiones extraordinarias cuando en cuatro meses hay tiempo suficiente para aprobar la mayoría de los proyectos.
“Siento que el Ejecutivo no ha estado fiscalizando el trabajo de la Asamblea y ha dejado que los diputados se muevan a su velocidad y no les ha exigido que sean más eficientes”, afirmó.
Sin embargo, para el diputado del Molirena, Miguel Fanovich las sesiones extraordinarias sirven para adelantar la discusión de proyectos menos complejos para dedicarle más atención en las ordinarias a aquellos que requieren más atención.
Por otra parte, el diputado del PRD, Rubén De León, considera que las sesiones son convocadas por conveniencia porque por un lado limitan el debate y por el otro priva a las bancadas de oposición de poder utilizar las tácticas que son comunes en todos los parlamentos para tratar de dilatar discusiones con las que no están de acuerdo.
en época de receso
- decretos ha emitido el Gobierno para llamar a sesiones extraordinarias y dar prórrogas.
- funcionarios públicos han sido ratificados entre magistrados y directores de instituciones.
- proyectos se discutieron en mayo y junio de 2010, la mayor cantidad en estos periodos.