Unos 250,000 norteamericanos firmaron una petición presentada ayer al Congreso reclamando que Estados Unidos mantenga una presencia militar en Panamá, contrariamente a lo estipulado por el tratado Torrijos-Carter de 1977, que prevé un total traspaso de la soberanía del Canal al país centroamericano el próximo 31 de diciembre.
"El Canal de Panamá sigue siendo un punto estratégico para gran parte de la navegación comercial mundial, y la ubicación única de Panamá lo convierte en la mejor base antinarcóticos de la región", dijo a la prensa el representante republicano Bob Barr (Georgia).
Según el legislador, que encabeza la iniciativa, "es inconcebible que el Gobierno (del presidente Bill) Clinton esté planeando abandonar el país completamente".
El retiro de los militares norteamericanos de Panamá se viene cumpliendo conforme a lo estipulado por el tratado y se espera quedará completado antes de fin de año.
Invocando la lucha antinarcóticos, Washington intentó el año pasado convencer al gobierno del entonces presidente panameño Ernesto Pérez de aceptar una presencia militar norteamericana en el istmo. Sin embargo, el mandatario no cedió y obtuvo el cumplimiento al pie de la letra de lo pactado.
La iniciativa, respaldada por las firmas de 250.000 ciudadanos, busca lograr que Clinton presione ahora a la nueva presidenta panameña, Mireya Moscoso, para mantener soldados norteamericanos en Panamá. "Deberíamos trabajar con el gobierno panameño para mantener un papel limitado en el país, por motivos de seguridad y antinarcóticos", dijo Barr.
Moscoso realizará la semana próxima una visita a Washington. Panamá invitó a Clinton a las ceremonias de entrega del Canal previstas para el 14 de diciembre y hasta el momento la Casa Blanca no confirmó la asistencia del mandatario al evento.
Otros congresistas de la oposición republicana, entre ellos los senadores Jesse Helms y Trent Lott, critican desde hace meses la retirada norteamericana del istmo.
Advierten sobre la presencia en Panamá de la empresa Hutchison Whampoa, controlada por el gobieno chino y que opera parte de las instalaciones del Canal.
El almirante Thomas Moorer, exmiembro del Estado mayor norteamericano, afirmó que "si Estados Unidos no conserva un uso prioritario del Canal, nos veremos obligados a recuperarlo, sea cual sea el costo". "Nosotros lo construimos, pagamos millones por él, y lo vamos a seguir usando", agregó Moorer, tras denunciar las "infiltraciones de los chinos comunistas que buscan tomar control" del Canal.
La construcción del Canal fue iniciada en el siglo pasado por la Compañía Universal del Canal Francés, que dirigió el conde Fernando De Lesseps, pero la obra fue concluida entre 1904 y 1914 por el gobierno de Estados Unidos. Desde entonces, ese país tuvo una fuerte presencia en Panamá, con miles de soldados y un Comando Sur encargado de los intereses militares norteamericanos en América Latina y el Caribe.