Marco Antonio Manjarrez, confeso asesino de monseñor Jorge Altafulla, fue conducido ayer a las instalaciones de la Fiscalía Auxiliar para ampliar su declaración indagatoria, mientras que su abogado Rafael Rodríguez ha expresado temor por la condición de su cliente.
Según Rodríguez, su cliente ha querido añadir al expediente una serie de declaraciones que a la fecha no ha presentado, que a su juicio son importantes para que se conozca la realidad de las motivaciones que lo llevaron a cometer el homicidio.
Rodríguez dijo que ha solicitado la ejecución de una serie de pruebas en donde se dan detalles sobre su comportamiento. A la vez indicó que se aportó al expediente una certificación de la propia Iglesia en donde se establece que la conducta de Manjarrez era ejemplar.
El jurista expresó sentir temor por la condición de su cliente por las revelaciones que pueda hacer dentro de las sumarias, y que ello puede ocasionar que el proceso tome un rumbo insospechado y pueda provocar reacciones dentro de la comunidad.
Por otro lado, se conoció que contra Manjarrez fue presentada una segunda denuncia por supuesto acoso sexual en perjuicio de un seminarista, quien habría declarado que éste le hacía constantes insinuaciones de carácter sexual.
También se informó que la defensa ha solicitado la toma de declaración a una serie de personas allegadas a monseñor Jorge Altafulla y a feligreses de la iglesia de Guadalupe, quienes conocían en detalles las actividades del sacerdote.
A la vez se fijó para mañana la culminación de la diligencia de reconstrucción que ha sido suspendida en dos ocasiones por solicitud de la defensa, por la falta de peritos que colaboren con sus abogados.