Dilsia Rodríguez tenía siete años cuando un carro la atropelló. Ya han pasado 11 años y no ha mejorado, porque no recibe las terapias por falta de recursos económicos.
La vida de Dilsia Rodríguez, ahora de 18 años, es deprimente. No habla, no se mueve, no puede comer sola y apenas abre los ojos que expresan un sufrimiento constante.
Durante 11 años, la vida de esta familia ha sido terrible, ya que no tienen recursos ni una casa adecuada para practicarle la terapia a la niña que ha crecido postrada en una cama.
La vivienda de esta familia, ubicada en El Valle de Antón, en Coclé, es de concreto, pero sólo tiene dos cuartos, dos camas en mal estado y carece de muebles.
Llena de sueños.
Su tío Evelio Rodríguez cuenta que Dilsia era una niña inquieta, que soñaba con estudiar, pero sus sueños se esfumaron y casi nadie se acuerda de ella.
Manifestó que no saben si le duele algo, si tiene frío; solo saben que hay que hacerle terapia y que a una hora determinada deben darle alimentos a través de una mamadera.
Dilsia vive con sus otros dos hermanitos, quienes también están enfermos; uno de ellos sufre de diabetes crónica y debe aplicarse cada mes insulina, un medicamento que supera los 40 balboas, lo que para esta familia es imposible conseguir.
Mientras que su hermana mayor, de 23 años, era quien ayudaba a su madre a cuidarla, pero una extraña enfermedad la atacó y ahora está en coma.
Evelio no tiene hijos ni esposa, pero junto a otro hermano ha dedicado su vida a ayudar a su sobrina, pues ellos dependen de la venta de plantas.
Sin embargo, el negocio es muy duro y a veces no cuentan con dinero para la alimentación y menos para la terapia y para el medicamento del niño que padece de diabetes.
Expresó que ellos necesitan ayuda, pero temen que les quiten a los niños por las condiciones en las que viven.
La abuela de esta jovencita ya casi perdió las esperanzas.
Ella dice que por más que le hablan, Dilsia no responde, aunque su tío está más optimista e indica que con tratamiento adecuado ella podría algún día responder y hasta podría hablar.
Ayuda.
Según la abuela de Dilsa, ellos no entienden por qué no fueron incluidos en el programa de Red de Oportunidades, ya que tienen tantas necesidades.
Por su parte, el alcalde de Antón, Roger Ríos, explicó que se agilizará la ayuda de parte de la Alcaldía, sin embargo, hizo el llamado al pueblo panameño y al Gobierno para que también se solidaricen con esta familia, que apenas puede sobrevivir.
Saber más.
Dilsia necesita a diario pañales desechables, porque ella se mantiene acostada día y noche.
A pesar de que cuentan con una silla de ruedas, es difícil utilizarla, porque Dilsia pesa mucho para que la abuela la pueda colocar en ésta.
También necesita sabanas, ropa y hasta una alimentación adecuada.
La cama que hace años le donaron ya está en mal estado. Tampoco tienen una letrina y menos un sanitario tanto para ella como para el niño diabético y la hermana que está en coma.
El hermanito de Dilsia, que sufre de diabetes crónica, necesita mantener el medicamento refrigerado, pero no cuentan con una nevera y esto dificulta aún más el poder conservarlo.
También necesitan una casa más grande y muebles.