Para Ocálagan, la Comisión Nacional de Trasplante, que debe crear un comité responsable de las campaña todo el año, no está haciendo ninguna actividad; no se dan los fondos suficientes para que se den los trasplantes; no se nombra personal permanente en los departamentos de la Coordinación ni de la Dirección Nacional de Trasplante.
El programa de trasplante está bajo la Ley 52, que se hizo apurada y tampoco se cumple. Por ejemplo, la ley establece que "al obtener la cédula y licencia de conducir deben preguntar a las personas si quieren ser donante, pero no se cumple. Igual sucede en los hospitales.