Se trata de los árboles centenarios de El Pantanal de Nuevo Arraiján y el que estaba frente a la barriada Valle Hermoso.
Los tumbaron y con ellos se fue también el canto de las aves y la brisa mañanera que recorría cada rincón de las casas.
Todo se debe al ensanche de la vía Panamericana, en el tramo Arraiján-La Chorrera, trabajos realizados por la empresa consultora Corporación M&S.
Panamá América recorrió este lugar y los reclamos ciudadanos no se hicieron esperar.
Edna Zapata, tiene 20 años de vivir en el sector y dijo resignada que, aunque añoraban el proyecto de ampliación, no deja de sentir tristeza porque no pensó jamás que derribarían ese árbol que era parte de sus vidas.
"Entre 12 personas cortaron el gran árbol, con enormes máquinas. Cada uno hacía un trabajo diferente para que no se dieran problemas en la disposición de las ramas", recordó acongojada.
La misma tarde de la acción, Edna empezó a sentir calor, "fogajes que parecen bajar de las hojas de zinc de las casas", tal como contó.
Los moradores de El Pantanal de Nuevo Arraiján alegan que no fueron informados del derribo del árbol y cuando se dio el hecho, optaron por no salir de sus casas porque los trabajos dificultaban el paso a la comunidad.
Según mencionó, en esos árboles vivían toda clase de pájaros, aves de hermoso plumaje y hasta llegaron a ver gaviotas.
Edna está triste. Cuando se mudó al sector, sus hijos jugaban en las proximidades del árbol y ahora, sus nietos no podrán repetir la historia.
Lidia Luna, otra vecina del área, coincidió con Edna.
Ella tiene 15 años de vivir en Nuevo Arraiján, en el corregimiento de Juan Demóstenes Arosemena y le tocó ver cómo el árbol que estaba justo frente a su vivienda, era derribado.
Sin embargo, lo que más le molesta es que hace 15 días tumbaron el centenario y aún nadie se ha dispuesto a recoger las ramas que estorban la entrada a su residencia.
La alcantarilla está obstruida por trozos del centro del tronco. Al respecto, el administrador regional de la Autoridad Nacional de Ambiente (ANAM) en Panamá Oeste, Luis Vega, aseguró que se autorizó la tala de árboles y poda mediante un estudio de impacto ambiental categoría 2.
La autorización implica la respectiva indemnización ecológica, que consiste en mitigar la situación mediante la reforestación, con un seguimiento y limpieza por un periodo aproximado de cinco años.
"Se hace un inventario forestal del área a talar, se verifican los árboles y basado en eso, se hace un cálculo y se otorga el permiso. Posteriormente se procede con una indemnización ecológica que consiste en reforestar 10 árboles por cada uno deforestado", añadió.
La oficina regional de ANAM no ha recibido quejas de los moradores, según dijo Vega.
"Esos árboles tenían que ser derribados porque de lo contrario, ¿por dónde se iba a hacer la carretera?. estaban a orilla de servidumbre y al ampliar a cuatros paños, lógico que tenían que desaparecer", precisó.
El ingeniero Marcos Matos, de la Dirección de Inspección del Ministerio de Obras Públicas señaló que "el bien de la mayoría está por encima del de la minoría y ese es un ensanche para todo Panamá", subrayó.
Por su parte, Hernán Vargas, de Corporación M&S asegura que hay una servidumbre de 50 metros y por instrucciones del MOP, la calle no es alineada.
Vargas informó que se han derribado unos 12 árboles centenerios, pero que "serán repuestos". Los trabajos incluyen el diseño y construcción de un paso elevado vehicular al final de la Autopista Arraiján - La Chorrera. El proyecto tendrá además, 115 kilómetros de carretera a los lados.
Se construirán pasos peatonales, se reubicarán utilidades públicas y privadas y se efectuarán mejoras al sistema de drenaje pluvial, al señalamiento vial vertical y horizontal, bahías y casetas de paradas de autobuses.