El Segundo Tribunal Superior de Justicia accedió a la petición para que el obispo de Coclé, Uriah Ashley, testimonie por escrito en el caso seguido a Marco Manjarrez, sindicado por la muerte de monseñor Jorge Altafulla.
La petición de la abogada acusadora, Guillermina Mc Donald, fue admitida por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para que Ashley rinda testimonio a través de una certificación jurada con previo cuestionario.
Asimismo los testimonios de las personas que fueron citadas a comparecer a la Secretaría del Segundo Tribunal Superior de Justicia, como parte de las pruebas extraordinarias presentadas por la acusadora particular de los familiares de monseñor Altafulla.
Con la declaración del obispo Ashley, los abogados esperan que el curso de la audiencia cambie y se logre la condena del asesino confeso Marco Manjarrez.
La declaración testimonial del obispo debe ser entregada 15 días hábiles antes de la fecha de la audiencia, que fue programada por el magistrado sustanciador del proceso, Wilfredo Sáenz, para el 10 de mayo del 2004.
La audiencia de Manjarrez fue suspendida en una ocasión, luego que el abogado defensor Rafael Rodríguez presentó una incapacidad médica, sin embargo, para prevenir otra situación similar, se designó un defensor de oficio como representante legal del asesino confeso, en caso que para ese día su defensor no comparezca al acto de audiencia.
En la audiencia programada para mayo, Manjarrez enfrentará un jurado de conciencia para establecer su presunta responsabilidad en el homicidio de monseñor Altafulla, perpetrado el 19 de mayo del 2002.
Durante el proceso de instrucción sumarial, Manjarrez ha intentado quitarse la vida en cinco ocasiones y presentó una denuncia por el presunto delito de violación carnal, que fue desestimada por un juzgado municipal por falta de pruebas.
En la investigación las autoridades nunca lograron recuperar el cuchillo con el que monseñor Jorge Altafulla fue ultimado, que según las declaraciones de Manjarrez lo lanzó al río Matasnillo la misma noche en que cometió el crimen.