Nación

Adultos mayores o marginados sociales


En Panamá el 8.3% de la población total está integrada por personas de la tercera edad, según las estadísticas de la Contraloría General de la República. Dentro de este grupo se encuentran las personas con 60 o más años de vida, según Aurelia de Ruíz, Jefa de Enfermería de la Sala de Hospitalización del Complejo Hospitalario "Dr. Arnulfo Arias Madrid" de la Caja de Seguro Social (CSS). Los adultos mayores como también son llamadas las personas de la tercera edad, presentan diversos problemas en nuestro país, entre ellos los relacionados con la salud, informó Ruíz.
Entre los problemas de salud están las infecciones urinarias y los accidentes cerebro vasculares, caracterizados por presiones altas, señaló. Las infecciones respiratorias, consideradas también como factores de hospitalización en los pacientes geriátricos, son causadas en muchos casos por las condiciones ambientales en las que viven los adultos mayores y por la falta de cuidado en sus hogares, indicó la enfermera.
En la sala de hospitalización de la CSS, donde están personas que necesitan mucha atención, el número de pacientes masculinos sobrepasa el del sexo femenino. Son los pacientes masculinos los más propensos a sufrir enfermedades en la tercera edad, de acuerdo con un informe de la Dirección Nacional de la Mujer, del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MINJUMFA).
SITUACION DE SALUD
El 90% de los ingresos a la sala de hospitalización de la CSS son pacientes anémicos o desnutridos, en su mayoría por problemas económicos, de acuerdo con el geriatra Frank Ferro, de esta unidad de salud. La mayoría de los nacimientos en el país proviene de hogares inestables y el cuadro familiar, según Ferro, contribuye a generar enfermedades en los pacientes geriátricos. Entre las causas de enfermedad para que los adultos mayores pasen a ser considerados pacientes geriátricos, está el descuido por parte de sus familiares, que por falta de tiempo no pueden ocuparse totalmente de estos, de acuerdo con Aurelia de Ruíz.
Los pacientes en su mayoría no pueden valerse por sí mismos y en sus casas no han recibido los cuidados geriátricos necesarios, según Ruíz. Además de la edad, es determinante el trato que se les brinde y las condiciones ambientales en las que se desenvuelven, así como su historial clínico, añade Ruíz. Explicó que el Sistema de Atención Directa al Adulto de la CSS, adoptado por algunas policlínicas, garantiza a los individuos de la tercera edad, el equipo y el personal adecuado para la atención integral de los pacientes geriátricos. Agrega que el programa incluye visitas personales a los pacientes, uso de los laboratorios, visitas a los lugares de residencia de los pacientes y la orientación sobre los cuidados que deben recibir los familiares de individuos de la tercera edad.
Según informó el médico Ferro, las trabajadoras sociales de este programa están en capacidad de internar en asilos a los pacientes que presenten cuadro de demencia o problemas similares. La remuneración recibida por los pacientes jubilados de la tercera edad es mínima, señala el geriatra, lo que en muchos casos no les permite cubrir los gastos de un asilo.
Por otra parte, la mayoría de los asilos no reúnen las condiciones necesarias para la atención de los pacientes, pues las entradas monetarias son mínimas, lo que limita la calidad, de acuerdo con Ferro. No todos los albergues temporales o permanentes que atienden adultos mayores cuentan con personal suficiente y especializado, ni con las estructuras acondicionadas para ello, según un informe del MINJUMFA.
Esto refleja claramente lo escaso que son los servicios de atención dirigidos a este grupo de la población y sobre todo en el colectivo de adultos mayores, que percibe en mayor medida la poca atención sanitaria, agrega el informe. Según Aurelia de Ruíz, el mantenimiento de un adulto mayor es alto, ya que el 80% de los pacientes geriátricos son dependientes y la alimentación y cuidados especiales son costosos, por lo que en nuestro país no se ofrece un servicio completo.
SALARIOS
Justina de Barrera, presidenta de la Asociación Nacional de Jubilados y Pensionados, señaló los bajos salarios como el principal problema de esta población. La representante de los jubilados justifica la necesidad del aumento de salario al señalar que el alto costo de la vida no les permite ser independientes dentro de la sociedad. Barrera sostiene que los ingresos que perciben son paupérrimos, y que pese a la mínima cantidad, la suma es casi en su totalidad pagada a las financieras locales por los múltiples compromisos que adquieren.
El Gobierno les ofreció a los jubilados y pensionados un aumento de B/. 10.00, pero éstos lo rechazaron, lo que motivó manifestaciones para que les otorgaran B/. 40.00. No obstante, la presidenta Mireya Moscoso sancionó el pasado mes la ley mediante el cual se hace efectivo un aumento escalonado de 15, 12 y 10 balboas, a partir de finales del mes de agosto de este año.
Barrera también se refiere a la Ley 18, de diciembre de 1991, que establece derechos que, a su juicio, no se están cumpliendo. La ley establece descuentos entre el 10 y 50% a los jubilados y pensionados, en servicios médicos, centros de entretenimiento, compra de medicamentos, honorarios a abogados y servicios de hospitalización, entre otros.
Sin embargo, agrega la representante de los jubilados, estas medidas no se cumplen, sobre todo en los almacenes, autobuses y restaurantes. La fuente indicó que es en los almacenes donde más se incumple con el descuento a los jubilados, bajo el argumento de que a la mercancía rebajada no se le aplica el descuento.
EXPECTATIVA DE VIDA Y ENVEJECIMIENTO
La causa principal del envejecimiento de la población es el aumento en la edad de vida, señalan las estadísticas del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE). La tendencia mundial a la disminución de la fecundidad y a la prolongación de la esperanza de vida ha contribuido con fenómenos como el envejecimiento de la población, según un informe sobre Latinoamérica de la organización Panamericana de la Salud (OPS).
Para 1995, existían en Panamá aproximadamente 270,000 personas de la tercera edad; para 1999, sumaban más 320,000 entre hombres y mujeres, según las estadísticas. En Panamá la esperanza de vida al nacer aumentó de 73 años en 1995 a 75 en 1999, según documentos de la Contraloría General de la República.


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20557
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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