La decisión del Estado de otorgar poderes a los directivos de la Caja de Seguro Social (CSS) para que inviertan las reservas de la institución en el mercado de valores, es preocupante, porque el dinero puede perderse si no se invierte correctamente, indicó el economista Horacio Estribí.
Sostiene que esta medida debe analizarse e incluso invalidarse, de ser necesario.
Mediante Decreto de Gabinete número 44 de 20 de noviembre, el Consejo de Gabinete concedió poderes al director de la CSS, Rolando Villalaz; al subdirector Rodrigo Esquivel, y al director de finanzas Benigno Amaya, para que negocien sin limitación, acuerdos, convenios, instrumentos, certificaciones y documentos relacionados con las inversiones de la CSS.
El economista comparte que se deba lograr un mayor rendimiento de los fondos de la institución, pero considera inquietante que el Consejo de Gabinete conceda poderes ilimitados a los directivos de la CSS.
El decreto autoriza a estos funcionarios a contratar, remover agentes, acordar y pagar comisiones y gastos.
Estribí explicó que esta decisión de Gabinete viola el concepto básico de institucionalidad, que creó la CSS.
Considera absurdo que sean personas sin idoneidad, ni conocimientos financieros, las que decidan cómo administrar el dinero de los asegurados, ya que los fondos mal administrados pueden causar el descalabro de la institución.
La compra de los instrumentos de inversión, según el decreto Ejecutivo, se hará previa aprobación de la junta directiva de la CSS y se ejecutará bajo la responsabilidad del director o su delegado, quienes formalizarán instrucciones a un agente autorizado por la Comisión Nacional de Valores.
Es cierto que se le debe dar mayor flexibilidad a la CSS para invertir los dineros, pero se tiene que encontrar otro mecanismo, indicó Estribí.
En la actualidad, para realizar inversiones la CSS necesita la autorización del Consejo Económico Nacional (CENA), lo que retrasa los trámites.