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Agenda diplomática se concentró en traer al papa Francisco a Panamá

No existe duda de que Panamá recibió con entusiasmo la noticia de que sería la sede de la próxima Jornada Mundial de la...

Algunos miembros de la comitiva gubernamental que viajó a Cracovia, Polonia, para la Jornada Mundial de la Juventud. /Foto EFE
Algunos miembros de la comitiva gubernamental que viajó a Cracovia, Polonia, para la Jornada Mundial de la Juventud. /Foto EFE

No existe duda de que Panamá recibió con entusiasmo la noticia de que sería la sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) para el 2019, pero, el proceso para conseguirlo generó críticas por la persistente participación del Gobierno, especialmente la pareja presidencial, tomando en cuenta que se trata de una labor principalmente de la Iglesia.

La embajadora de la República de Panamá ante la Santa Sede, Miroslava Rosas, explicó que hace 15 meses se acercaron al Consejo Pontificio para los Laicos, que organiza la JMJ, para conocer qué tenía que poseer un país para que fuera sede de este evento religioso y, según la diplomática, le detalló que era un evento de la Iglesia, y aunque el apoyo del Gobierno era importante, la Iglesia lo tenía que sugerir.

Entonces, el arzobispo metropolitano logró conseguir el respaldo de arzobispos centroamericanos y se le entregó al papa Francisco una misiva de las manos del cardenal hondureño, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, con la solicitud de la región.

 

Aún así, Rosas reconoció que el objetivo primordial de la política exterior del país era traer al papa, y esta meta encabezaba la lista en su agenda diplomática.

Rosas dijo que no fue fácil, porque la competencia para albergar la próxima JMJ "era muy fuerte", refiriéndose a Corea del Sur.

"Después de hacer el trabajo diplomático se lo pusimos a la Virgen y ella hizo el resto (...) llegamos con la esperanza de que estábamos en la tómbola y que la Virgen había hecho su trabajo", expresó en un medio televisivo.

 

Al ser consultado sobre si fue correcto concentrar la agenda diplomática de un país a un evento religioso, recordando que la Constitución contempla la separación entre la religión y los temas de Estado, Euclides Tapia, especialista en Relaciones Internacionales dijo que "en principio no", pero depende "del cristal con que se mire".

Tapia recordó que Panamá incluye también otras religiones y esto se podría sentir como excluyente, además, que la actividad va a coincidir con el año en que el país está sumergido en plena campaña electoral.

De hecho, para el analista internacional, Jorge Aparicio, el viaje, entre otras cosas, pretendía asociar una idea de victoria en las próximas elecciones generales de 2019, con la imagen o el inmenso prestigio del papa Francisco.

 

A su juicio, la presencia de varios funcionarios de alta jerarquía en Cracovia no era relevante, pues no tenía una visión de Estado.

Aparicio recordó que Panamá atraviesa por grandes problemas: el hambre, el costo de la vida, el agravamiento de la estructura financiera y de orden ambiental, entre otros, y esa debe ser la principal preocupación de los gobernantes, y eso no quiere decir que no haya estado bien ir a la JMJ.

"El viaje de personeros de alto nivel no es un asunto que cae muy bien, porque da la visión de que el país cae a la deriva", agregó a este medio.

 

Aparicio expresó que una política exterior basada sobre la relación diplomática de Panamá con la Santa Sede no sería suficiente.

Hoy día lo fundamental es elaborar una política exterior de cara al fomento de la cooperación internacional global con Panamá en todos los ámbitos, promover al país como tal, como un centro de atracción, pero consideró que no solo bastaría hacer esto.

"Es importante que Panamá se integre a las preocupaciones de orden mundial que están afligiendo a la humanidad o que generan un peligro de que haya una tercera guerra mundial, por ello pienso que el mundo está en una situación política y militar muy delicada", detalló.

Presencia de la canciller

Para ambos analistas internacionales, la presencia de la vicepresidenta y canciller, Isabel De Saint Malo, no fue necesaria pues no había una razón de Estado.

Además, recordaron que se trata de la segunda figura más importante del país y viajó a Cracovia, dejando al país en acefalía.

Por su parte, el presidente Juan Carlos Varela dijo que la crítica es parte de la vida pública, y que todo lo que hace en esa vida pública "está enfocado en buscar el bien común".

La primera dama, Lorena Castillo, pidió no hacer de esto un tema político y sugirió "dejar ese show" y unirse como hermanos.

"Ha sido un camino largo, lleno de piedras, lleno de críticas, porque no se entendía lo que estábamos trabajando atrás", dijo Castillo.


Cifras

2019 Es el año en que se celebrará la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en plena campaña electoral.

450 mil jóvenes podrían llegar a Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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