Panamá agotó las reservas de vacunas contra la gripe A en el brote vírico que estalló en la provincia occidental de Chiriquí a principios de año y que le causó la muerte a cuatro personas, dijo hoy a la agencia de noticias EFE el ministro de Salud, Francisco Javier Terrientes.
"Siempre nos quedamos con un remanente de vacunas, pero la situación de Chiriquí fue un brote inesperado que se adelantó por el cambio climático. Ya no tenemos vacunas", explicó Terrientes en una entrevista telefónica.
El Gobierno panameño no comprará vacunas hasta el próximo mes de abril, que es cuando empieza la temporada de vacunación, por lo que si surge otro brote inesperado el país estará desabastecido, reconoció el ministro.
"La gripe es un virus estacional y la cepa cambia cada año. Hasta abril no podemos comprar las nuevas vacunas", indicó Terrientes.
Según el titular de Salud, el Gobierno panameño vacunó a principios de año a 10.000 personas en esa provincia limítrofe con Costa Rica.
El brote estalló a finales del 2015 pero la primera muerte no tuvo lugar hasta el pasado 5 de enero. Fue un ciudadano cubano de 53 años que se encontraba de paso por Panamá en su camino hacia Estados Unidos.
Después perdieron la vida una mujer panameña de 58 años, un hombre con síndrome de Down y un bebé de apenas dos meses que no había sido vacunado.
"El brote ya no existe, ha desaparecido. No hay ningún caso de gripe A en Chiriquí y todas las personas en riesgo fueron vacunadas", aseguró el ministro.
El brote de gripe A, que también se conoce como gripe H1N1 o porcina, coincidió con la crisis migratoria de los cubanos, que estuvieron atrapados en una localidad chiricana en la frontera con Costa Rica durante casi dos meses, a la espera de seguir su camino hacia Estados Unidos.
"Se aplicó la vacuna a todas las personas en riesgo independientemente de su nacionalidad, la salud no tiene nacionalidad. Además, a diferencia de los que se dijo el brote no lo trajeron los cubanos, sino que nació en Costa Rica", apuntó Terrientes.