"La crisis actual del agua es principalmente una crisis de gobernabilidad", sostiene la Global Water Partnership (GWP) de Centroamérica, red internacional que promueve la gestión integral de los recursos hídricos, en su boletín de abril de 2004.
Recomiendan que el tipo de sistema que se utilice para la prestación de agua debe ser una disposición de cada país.
En ciudades de países desarrollados como Holanda, Dinamarca, Suecia y Estados Unidos, el suministro del vital líquido está a cargo de entes públicos, generalmente municipios, y la mayoría son autosuficientes. Como ejemplos más cercanos a Panamá, en poblaciones de México, Honduras, Guatemala y El Salvador, las funciones de suministro de agua potable y saneamiento son manejadas por los municipios. En esa perspectiva, ¿convendría a la nación panameña que estos servicios fuesen responsabilidad de los municipios?
En nuestro país, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), creado en 1961, es el ente responsable de los servicios de agua potable y la recolección inocua de las aguas residuales. Desde 1997, en el campo institucional, se han introducido reformas legales con la promulgación del decreto ley que presenta el "Marco Regulatorio e Institucional para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado". También participan en el sector el Ministerio de Salud, el Ente Regulador de los Servicios Públicos, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), todos con funciones específicas para una autonomía funcional y financiera.
Abilio Pittí, director de Agua y Alcantarillado del Ente Regulador de los Servicios Públicos, dijo estar satisfecho por los avances en torno al abastecimiento de agua potable y saneamiento, ya que el país es uno de los que mejor cobertura registra en la región centroamericana, la cual está reforzada por los últimos proyectos del IDAAN y las reformas en cuanto a reestructuración y reforzamiento institucional.
Opina que el servicio de agua por ser Panamá un país pequeño, debe seguir centralizado e indicó que hay que hacer eficiente a la institución con la creación programada de inversión y la optimización del servicio. "Las leyes del agua existen, y en Panamá se está realizando un proceso de transición, donde las políticas las efectúa el Ministerio de Salud, el IDAAN las cumple y el Ente fiscaliza", agregó.
Pero el consultor panameño, Darío Delgado, ha criticado la efectividad y eficiencia de la entidad gubernamental en la prestación de los servicios. Recordó que por años los gobiernos encontraron un mecanismo para que el IDAAN fuera asignado como un bien político, por lo que se han dado ejemplos de directores y administradores de la entidad que no tienen intenciones de mejorar la cobertura y calidad del servicio, aunque reconoció que con la actual gestión la eficiencia ha sido un tanto más efectiva, pero sostiene que el "modelo de centralización no se ha perfeccionado".
Delgado señaló que a pesar de que en el mundo hay muchos ejemplos a seguir, éstos no deben ser impuestos, tienen que venir de un consenso nacional. En cuanto al modelo municipal, dijo que "tenemos que hablar primero la descentralización de los municipios. Los municipios trabajan bastante bien".
El experto en saneamiento explicó que en Estados Unidos, centro del capitalismo, el sistema de agua y saneamiento es municipal y la injerencia del político en la administración es nula, pues está conformada por una junta directiva con miembros de la comunidad.
"El riesgo que tendríamos en nuestro país sería lo político siempre, ya que las instituciones están politizadas, sin embargo se pueden establecer reglamentos específicos para los cargos de dicha sección", manifestó. Por su parte, el subdirector del IDAAN, Rafael Reyes, desestimó el ejemplo municipal afirmando que éste se aplica en Estados Unidos y en algunos centroamericanos donde hay grandes poblaciones, como México, donde hay municipios que tiene más de un millón 600 mil habitantes.
Señaló que las condiciones y calidad de vida en Panamá son mejores o superiores que en muchas regiones de Centroamérica, ya que en el país se da un fenómeno en el cual prácticamente en tres o cuatro centros urbanos de la República se concentra cerca del 100% de la población urbana y gran porcentaje de la población rural, lo que significa que cuando nos remitimos a municipios en el interior del país, los mismos no tienen la población y la actividad económica que les permita obtener los recursos para garantizar el manejo de infraestructuras para la distribución de agua potable y el tratamiento de aguas negras. "Tendría que haber descentralización municipal", acotó.
Sostuvo que actualmente los municipios panameños tienen muchísima dificultad para cubrir sus propios costos de operación, y si les sumamos los de operación y mantenimiento de los sistemas de acueducto y los comparamos con el pago que hace la población, la actividad no sería rentable para ninguno de ellos.
En un artículo de opinión, publicado en este diario el 12 de mayo de 2004, el sociólogo Raúl Leis señaló: "Más de la mitad de los municipios del país se encuentra en condiciones económicas deficitarias". Opinó que "los municipios no poseen capacidad de enfrentar la situación producto de su marginalidad" .
Mencionó Leis que una tarea impostergable es la descentralización y el desarrollo de los municipios, pues el gobierno local es una figura política y administrativa, un instrumento y expresión del poder democrático de la ciudadanía asentada en un territorio, y su misión es participar aportando los planes locales de desarrollo y el fortalecimiento de la dimensión democrática. Pero en cambio se ha impuesto una especie de cultura centralista, construida en torno a los intereses que se fraguan en relación a las ventajas de esa posición
Según la investigación, hace más de 60 años que la distribución del agua del distrito es administrada por el municipio.
El acueducto de Boquete era propiedad del ferrocarril nacional que estaba a manos del Estado. Cuando el servicio se suspendió, fueron traspasadas al municipio del sector las propiedades del ferrocarril, entre las que estaba el acueducto.
El alcalde del distrito, Omar Buchaim, detalló que la distribución se hace en tres de los seis corregimientos, tomando como base la ubicación de las tomas de agua que existen, y se presta el servicio a más de 2 mil 500 familias residentes de los Naranjos, Bajo Boquete, Alto Boquete y el Francés.
Dicha planta es subterránea y en la actualidad sus tuberías han sido modificadas. El líquido que se utiliza para la distribución del agua se extrae de dos fuentes naturales de manantial, una ubicada en los Ladrillos, que tiene más de 60 años de funcionar, y la otra en la Lechería, usada desde hace más de siete años.
Buchaim aclaró que jamás han confrontado problemas en cuanto a la calidad del vital líquido, pues se ha tratado de ser muy precavido a fin de brindar un servicio óptimo para todos los residentes. No obstante, dijo que deben enfrentar el mantenimiento, el cual es asumido por la comuna, algo normal, según explicó, pues existen muchas tuberías que a través de los años han tenido que ser cambiadas, se han roto o desgastado por las inclemencias del tiempo.
El acueducto utiliza más de 100 kilómetros de tubería madre para la distribución del líquido hasta cada una de las residencias, y se conoció que mensualmente el servicio tiene un costo de B/ 2.00 para más del 80% de las familias que lo reciben, a diferencia de otras cuyo valor asciende hasta B/ 7.00.
En lo que se refiere a la morosidad, el alcalde indicó que es otra de las cosas que también tiene que asumir el municipio. La misma tiene un arrastre de las pasadas administraciones, pero se han establecido parámetros para disminuir el problema.
Los ingresos para esta función municipal ascienden a B/ 50 mil por año, aproximadamente y forman parte del presupuesto asignado a este municipio.
Al respecto, el Ing. Reyes, subdirector del IDAAN, manifestó que el caso de Boquete sale del parámetro del resto de los municipios del país por las actividades agroindustriales del área que le generan muy buenos ingresos. Agregó, que para apoyar dicha labor, la entidad ha brindado asistencia técnica gratuita.
El modelo municipal, aunque ha sido exitoso en algunas áreas de Centroamérica y en países desarrollados, aún en Panamá es un tema que debe ser abordado con amplitud, ya que su ejecución o no dependerá de la participación de los Gobiernos Central y Local, también de la llamada sociedad civil, todos ante el desafío mundial planteado de hacer llegar el agua potable a toda la población, así como mejorar su uso y calidad.
Por el momento, las diversas corrientes relacionadas con el abastecimiento de agua y saneamiento coinciden en que el fortalecimiento de las capacidades sociales e institucionales son clave para mejorar las condiciones futuras de sostenibilidad de la gestión de los recursos hídricos. Una iniciativa que nació de manos del entonces secretario general del Sindicato de Conductores de Taxis Pequeños (SINCOTAPE), Jorge Shailer, murió en su cuna.
El tema no fue presentado como proyecto de ley ante el pleno de la Asamblea Legislativa, según señaló a El Panamá América el legislador Marcos González, quien en aquellos días formaba parte de la Comisión de Transporte.
La oposición se basó en razones como que la ciudad de Panamá no presenta las condiciones para el funcionamiento de un taxímetro y las tarifas se elevarían.
En la actualidad, dirigentes del transporte selectivo han reiterado la necesidad de que se revisen los cobros.
Es justamente este punto el que catalogan como de urgencia notoria, señalando que "la tarifa en estos momentos es obsoleta".
La última palabra entre gobierno y taxistas no se ha dicho aún, no obstante, valdría la pena llevar a discusión la modernización del sistema de transporte.