Aseguran que los olores "no se aguantan", principalmente en sectores como Balboa, frente al Instituto Bolívar.
Según Zía Elena Lee, quien vive hace más de 20 años en este corregimiento, la situación es muy desagradable y es un peligro evidente para la salud, por lo que pide a las autoridades que tomen las medidas necesarias.
Lee señala que al alcantarillado no se le da mantenimiento desde la época de la antigua Zona del Canal.
Y el problema se agrava, a su modo de ver, porque el peso de los camiones y el ruido que éstos hacen ha contribuido a deteriorar todo el sistema, en perjuicio de los habitantes del corregimiento.
Desde 1985 se han hecho sentir las solicitudes de los residentes de Paraíso, Pedro Miguel, Balboa y otras comunidades ante el Ministerio de Vivienda (MIVI) para que se solucionara el problema, tal como dieron a conocer los afectados.
"Lo que ocurre es que nuestro sistema sanitario es de siglo pasado, por lo que mal podría servirnos", dijo otro lugareño consultado.
Uno de los moradores, Rafael Spalding, miembro de la Comisión Interinstitucional por la Renovación del Sistema de Tuberías Colectoras y Alcantarillado de Ancón, confesó que está alarmado.
A esa organización pertenece un miembro de cada comunidad del corregimiento de Ancón y lo que busca es precisamente encontrar una solución al asunto de las aguas servidas desbordadas. Spalding representa a Albrook.
Lo que teme Spalding es que de continuar el problema, se produzcan inundaciones en el área.
Para el representante del corregimiento de Ancón, Joaquín Vásquez las áreas revertidas no merecen tratarse con "la mediocridad tercermundista que se ve en algunas regiones de Latinoamérica".
En tono enérgico consideró que "el Canal de Panamá, hoy día, es la letrina del corregimiento de Ancón".
Y es que a pesar de que hay una propuesta en discusión, Vásquez cree que para que sea un hecho, falta mucho.
Se plantea canalizar las aguas servidas de Ancón que se vierten crudas y llevarlas a una planta de tratamiento en la Calzada de Amador, pero "eso todavía está en diseño".
El representante Joaquín Vásquez va más allá. "El problema que vivimos los que habitamos el corregimiento de Ancón es profundo. Todo el sistema de tuberías colectoras de aguas servidas o un alto porcentaje de éste, tiene vigencia expirada, requiere de renovación".
Ancón no es el primer sitio donde ocurre una situación como ésta. Hace unos días Panamá América dio a conocer los testimonios de los residentes de la comunidad de San Pedro No.2, quienes estaban padeciendo en carne propia la calamidad diaria de los malos olores de una alcantarilla desbordada.
Pero, lamentablemente en el caso de Ancón, el problema no se resolverá con el saneamiento de la bahía de Panamá.
Según José Carias, del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), los sectores de Diablo, Los Ríos, Pedro Miguel y Paraíso no están incluidos en el plan de saneamiento.
Lo que se pretende hacer es construir un colector paralelo al Canal que inicie desde Paraíso.
Agregó que el problema del sistema de alcantarillado se debe a que las tuberías pasan por debajo de las casas, por los patios y áreas verdes, por lo que las raíces de los árboles las rompen.
No todo depende del IDAAN, también debe intervenir el Ministerio de Obras Públicas (MOP), Ingeniería Municipal, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y el Ministerio de Salud (MINSA), explicó Carias.
Recalcó que proyectos nuevos que se edifiquen en Ancón deben cumplir con la construcción de plantas de tratamiento de aguas servidas.
Hace unos días, Juan José Amado III, director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) conversó con Panamá América sobre el caso de San Pedro No. 2
A su juicio, el tema es complicado porque los recursos que maneja la institución son limitados .
En esa ocasión, pidió paciencia y agregó que "hay una herencia de las peores a nivel nacional en lo referente a aguas servidas y los casos son tantos y tan continuos, que es una pérdida enorme de tiempo para el personal del departamento de Alcantarillado de la institución".
Indicó que "las personas deben exigirle al contratista de los desarrollos urbanísticos que hagan un trabajo bien hecho y de calidad".
Las aguas servidas pueden provocar enfermedades infectocontagiosas. Los malos olores son contaminantes ambientales, según el doctor Jorge Gamboa Arosemena, ex director de la regional de salud de San Miguelito.
El médico señaló que "un derrame de aguas servidas es una emergencia sanitaria".
Este problema también disminuye la calidad de vida de las personas.