EL AGUA que utilizan miles de establecimientos industriales arrastran toneladas de sustancias químicas altamente venenosas como plomo, mercurio, zinc, bromo, cadmio, fenoles, solventes, que provocan que hasta los organismos acuáticos que las ingieren mueran.
Por ello no sólo la salud de los moradores de barrios como La Locería y Boca la Caja corre peligro, ya que la del resto de la población es amenazada ante el incremento en la producción de toneladas de desechos por las industrias.
Sólo el vertedero de basura de Cerro Patacón recibe cada año más de 365,000 toneladas de desperdicios.
Esta cantidad de desperdicios está en constante crecimiento y representa además de un grave peligro para el ambiente, un problema sanitario y un derroche inútil de recursos.
Pero como si fuera una cadena, estos organismos son presa de las especies superiores (peces) y se fijan en la pirámide nutricional afectando a los residentes de estos barrios que los consumen.
A pesar que estas comunidades han denunciado el problema, ninguna autoridad ha prestado atención, aseguró la ciudadana Carmen Talabera.
Sin embargo, existen leyes y disposiciones que las industrias incumplen, porque deben aplicar programas que consideren el saneamiento de estas comunidades.
Recientemente, un estudio realizado a solicitud de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) por la consultora internacional The Louis Berger Group, reveló que son más de 95 mil toneladas de materias contaminantes no biodegradables las que se vierten cada año en ríos y arroyos de la capital por empresas industriales, agropecuarias y de servicios y ocupantes de viviendas particulares.
Ante la situación, las autoridades de la ANAM indicaron que serán enérgicas en aplicar sanciones a las industrias que incumplan con estas normas.
En este sentido, las multas oscilan entre un millón y 10 millones de dólares, esto si son impuestas por el Consejo Nacional de Ambiente, pero a pesar de las sanciones el problema persiste.
Muchos son los supuestos sistemas de alcantarillados que se han realizado en el país para evitar cualquier problema, con respecto a los desechos industriales, sin embargo los residentes de la comunidad de Boca la Caja aseguran estar cansados de vivir con estos desechos, ya que pasan debajo de sus casas.
El problema afecta la salud de niños y adultos mayores que en su mayoría padecen de asma.
En cuanto a los ancianos, no les hace nada bien respirar el aire contaminado que emana de las industrias cercanas a sus residencias.
Estos contaminantes proceden de industrias como las de Aceites Pavo, de Oxígeno y la de fabricación de jabón que se ubican a su alrededor.
El Panamá América intentó conocer su opinión pero los dueños de las empresas se encontraban viajando.
Sin embargo, los residentes manifiestan que si no queremos que esta emergencia se transforme en una amenaza catastrófica para el equilibrio del planeta, es urgente encontrar soluciones adecuadas como, por ejemplo, considerar los desechos como una "riqueza".
Por lo tanto, el reto consiste en eliminar la producción de materiales que agudizan las condiciones del ecosistema y cuyo derroche aumenta la depauperación de recursos que son inagotables.
A pesar que el problema persiste y mientras las autoridades de la ANAM aseguran que trabajan para combatir esta situación, el plazo de vencimiento para la caracterización y adecuación de la descarga de aguas residuales domésticas de la población con sistemas de alcantarillado, será en diciembre de 2007 y en julio de 2008.
Como somos gente de plata no se nos hace caso, estamos cansados. El ruido no nos deja vivir, es algo tormentoso. Tenemos años de denunciar el problema y nadie hace nada.
El ruido y el mal olor que se siente es insoportable. Nuestras casas siempre amanecen llenas de un polvo que es residuo del jabón de la fábrica.
Cuando crece la marea se ve gran cantidad de peces muertos por los desechos que van a la bahía. Además el humo y el ruido nos afecta enormemente y nadie hace nada.
No solamente nos afecta nuestra salud. Este polvo que amanece a diario en nuestras casas y carros daña la pintura de los mismos y el zinc y afecta nuestros pulmones.
Estamos cansados de poner denuncias y que no se nos haga caso. El humo afecta mucho a los niños con asma y a las personas adultas.
Muchos preferimos quedarnos callados porque hemos hablado y no ha servido de nada. Nadie nos hace caso, por esto nos hemos acostumbrarnos a vivir así.