De acuerdo con la información, la letra de estos manuscritos, encontrados durante allanamientos efectuados en Caracas, fue cotejada con la de otros documentos firmados por seguidores de Posada Carriles, y se demostró que eran auténticos.
Posada Carriles, exagente de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU., fue acusado de volar el avión 455 de Cubana de Aviación que despegó de Barbados en octubre de 1976 y en el cual murieron 73 personas.
El disidente cubano fue apresado y acusado de este atentado en Venezuela, pero escapó en 1985. Volvió a la palestra pública cuando fue detenido en Panamá por presuntamente encabezar un frustrado atentado contra el presidente de Cuba, Fidel Castro, durante la Cumbre Iberomericana celebrada en este país en el año 2000.
La entonces presidenta Mireya Moscoso lo indultó en el 2004 junto a los otros cubanos Pedro Remón, Gaspar Jiménez, Guillermo Novo, César Matamoros y José Hurtado, lo que produjo el rompimiento por varios meses de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Panamá.
En los manuscritos se informa que aparte de las oficinas "voladas" de Cubana de Aviación en Barbados existían otras que mantenían vinculaciones en ese momento con esta aerolínea y que eran usadas por los cubanos para desplazarse por el continente, entre ellas, Air Panama, ubicada en la avenida Justo Arosemena y calle 34.
Revelan que la Embajada de Cuba mantenía un sistema de seguridad "único" en Panamá, con cámaras perimetrales y puertas eléctricas para la entrada del vehículo del Embajador, que se abrían sólo después de comprobar la identidad de éste, antes de enfrentar otra puerta de hierro con cerradura de tres chapas para que el diplomático ingresara directamente al edificio.
El auto del Embajador era seguido hasta El Cangrejo, donde residía. Los autos de otros funcionarios diplomáticos eran seguidos también hasta el edificio Bacará, en la calle 41 frente al Executive Panama Yatch Club, en donde estaban las oficinas de Prensa Latina.
Los periodistas de Prensa Latina estaban ubicados y se sabía que trabajaban hasta la madrugada. El seguimiento incluía la ubicación de las oficinas en el piso 6 del Bacará, así como sus puertas de entrada y salida.
Los informes no sorprenden a Cuba. El embajador en Panamá, Carlos García, precisó que no tiene la menor duda de que se pudieran planear atentados en Panamá en décadas anteriores.
"No me extraña esta situación, conociendo el historial y el carácter inescrupuloso de estos terroristas que están obsesionados con destruir la revolución cubana y todo lo que ella involucra", indicó.
Señaló que es creíble que la Embajada, Prensa Latina, las líneas áreas y los comerciantes que hagan negocios con Cuba, sean objetivos para los grupos anti Fidel.
Los informes del Archivo Nacional de Seguridad señalan que Posada después de huir de Venezuela, participó en operaciones encubiertas de la CIA y el Pentágono.
Varios de los objetivos identificados por Posada, según estos informes, fueron blanco de atentados posteriormente.