Al misterio que rodea la muerte de la empresaria Cristina García Eleta se suma ahora el debate de si los agentes del Servicio de Protección Institucional (SPI) actuaron correctamente para frustrar el asalto en la sede del IDAAN en Corozal.
Las versiones contradictorias de los testigos del hecho y de uno de los asaltantes agregan otro elemento a la confusa trama.
Todo sucedió en un lapso de 10 minutos, entre las 2:15 y 2:25 p.m. La vida para los que trabajan en los predios del IDAAN parecía normal.
Sin embargo, a lo interno del local cinco hombres armados con pistolas 9 milímetros y calibre 38 saqueaban las cajas.
De pronto "muchos" agentes del Servicio de Protección Institucional (SPI), salieron de su cuartel, a unos 150 metros del IDAAN, y rodearon el área, pero al otro lado de la calle, a unos 30 metros de distancia.
Parecía que iban a hacer ejercicios, narró una mujer. "Tírense al piso", fue lo único que escucharon en la fonda que está frente al IDAAN, antes de iniciar el repentino tiroteo.
¿Quién lo inició? Ninguno de los testigos lo sabe. Pero un oficial del SPI declaró a la televisión minutos después del tiroteo que ellos tuvieron que responder el ataque.
El tráfico por las calles adyacentes al IDAAN no fue detenido por el SPI.
En medio del tiroteo, uno de los asaltantes, "moreno y sin cabello", corrió hacia el lado derecho del IDAAN, disparando contra los SPI. Los agentes lograron que se tirara al piso cerca de la iglesia de Corozal, y lo detuvieron.
Un auto Nissan blanco, sin placa, abandonó el lugar a toda prisa abandonando a sus cómplices, contaron los testigos.
A los pocos minutos, una ambulancia del SPI llegó a dar a los primeros auxilios a García, quien yacía tendida en el suelo.
Ninguno de los testigos consultados vio cómo fue herida la empresaria de 44 años de edad. Todo parece indicar que Cristina llegaba a pagar su cuenta de agua cuando los maleantes salían y empezaba el tiroteo.
Minutos después se capturó a los otros delincuentes heridos en sus extremidades inferiores.
A través de las ventanas se observa trabajo dejado sin hacer por los funcionarios en pánico.
En la calle quedan residuos de vidrios del auto de la víctima y otras personas que se encontraban en el IDAAN.
García Eleta recibió un disparo mortal que entró por la cervical y salió por la parte frontal del cuerpo. Su hermana, la doctora Gabriela García, afirmó a este diario que "no había manera de salvarla", pese a los esfuerzos de los paramédicos del SPI.
Uno de los detalles que debe contribuir a esclarecer el caso, es el resultado de los exámenes de balística que adelantan las autoridades.
Las tres armas decomisadas a los asaltantes, dos calibre 38 y una 9 milímetros, no guardan relacion con la bala que mató a "Gina".
Los 47 artículos de la ley prevén claramente la situación que vivieron los agentes. Al menos en ocho ocasiones dicen que los SPI están obligados a hacer cumplir la ley, actuar contra delincuentes sorprendidos en flagrante delito y “coadyuvar” en la seguridad del país.
Igualmente regula en 17 artículos el uso de la fuerza. El más claro es el 33, que advierte que el agente “no debe utilizar la fuerza letal”: “cuando exista peligro de herir a un tercero y en situaciones de secuestro o toma de rehenes, si el uso de la fuerza puede poner en peligro la seguridad de la víctima”.
El Artículo 7 los obliga a “coadyuvar a prevenir y reprimir delitos, perseguir y capturar a los transgresores de la ley” y “actuar de oficio, con diligencia, prontitud y eficiencia".