Millones de personas han muerto en todo el mundo por el mal uso de los plaguicidas en los productos agrícolas, tanto por exposición como por consumo.
Panamá no escapa a esta realidad con uno de los mayores índices en residuos de plaguicidas en la región.
En el país se utilizan 2, 000 insumos fitosanitarios como fertilizantes y aditivos, de los cuales más de 1, 000 son plaguicidas.
Las estadísticas determinan que anualmente cada centroamericano consume dos kilogramos de estas sustancias, convirtiéndose ésta, en la región del mundo con mayor consumo per cápita de estos químicos.
Erick Fidel Santamaría, viceministro de Desarrollo Agropecuario, señaló que el panameño está consumiendo productos sin saber el contenido de agroquímicos que posee, lo que podría afectar gravemente su salud.
Aunque todavía se está en los márgenes tolerables, se deben tomar las precauciones para tener una total seguridad de que lo que se consume, no tiene efectos residuales en las personas, agregó el funcionario.
A su juicio, el problema ocurre cuando la concentración del producto se usa más allá de la recomendación técnica. Según los expertos, un 40% de residuos de plaguicidas , es el límite de tolerancia para la salud humana.
Ante este panorama, se creó en el Mercado Agrícola Central, la estación piloto para el monitoreo rápido de residuos de plaguicidas.
En el laboratorio se realizarán análisis rápidos para detectar el nivel de residuos y hacer las correcciones en el área productiva.
Alarmantes niveles de plaguicidas
Aunque en Panamá existen los cultivos orgánicos, la mayor parte de los productores utilizan agroquímicos para combatir las plagas y enfermedades.