Quienes lo conocen, consideran que el éxito de su vida se debe a los múltiples dones que Dios le ha regalado merecidamente. Pero, Alberto Motta, un hombre sencillo y carismático, lo atribuye a su profunda vocación familiar, inculcada por su madre, que hoy es motivo de orgullo e impulso para lograr el sitial que ostenta.
Con sólo dos años de edad, pierde la figura de su padre. Pese a esta adversidad, rodeado de las enseñanzas y el cariño de su madre y hermanos, aprendió desde muy temprano a sortear las dificultades de la vida, llegando a convertirse en uno de los hombres más destacados de nuestra patria.
Es un hombre organizado, pero también gregario y sociable que le agrada ver y comunicarse con la gente. Aunque su familia vino del exterior en el siglo XIX, don Alberto ha desplegado en su vida, todas aquellas actitudes santeñas que describía Belisario Porras hace 100 años: gente trabajadora de familia, apegado a sus tradiciones y religión, buenos para producir, hacer fiesta cantar y bailar.
Ha sabido combinar una larga trayectoria internacional de su familia con un acendrado cariño por su tierra panameña y su gente. Aquí como pocos ha soñado, creado y realizado para bien de la República y su familia, y lo sigue haciendo con infinita energía espiritual.
Sus triunfos se inician cuando niño como si pareciera que hubiese descubierto el don de la ubicuidad. Cuando tenía 8 años comenzó a ejercitar los talentos de su estructura genética, y junto a un amigo se inició en los negocios, vendiendo barras de chocolate en Bella Vista con buen margen de ganancia.
Más tarde se dedica a distribuir La Estrella de Panamá a suscriptores. "Me ganaba un dólar diario y era el joven más rico del barrio", dijo. Después fue vendedor de mantequilla a las abarroterías, que distribuía su hermano Roberto, y posteriormente ya adolescente colabora con su otro hermano Arturo en Casa Motta de la Avenida Central, vendiendo artículos finos a turistas y nacionales.
Para el expresidente de la República, Nicolás Ardito Barletta, quien lleva más de 40 años de conocerlo, afirma que en la década de los treinta se traslada a Colón para manejar Casa Motta en Front Street.
Habiendo ido a Colón a regañadientes, se queda en esta ciudad 50 años. De allí se reconecta con Panamá a través de la Empresa Terminales Panamá.
Comienza el negocio libre de impuesto, vendiendo artículos a los barcos en tránsito. Cuando nace la Zona Libre en 1947, Motta Internacional se convierte en la primera empresa en instalarse y operar desde allí, iniciando su larga y exitosa trayectoria en el comercio internacional.
Pero como nos dice Barletta, a Alberto Motta no sólo lo atrae el Panamá internacional, sino que junto a sus hermanos deciden en 1945 incursionar en el Panamá interior con la Hacienda Ganadera Motta en Chiriquí, a la cual le sigue dedicando atención hasta el día de hoy.
Para la década de los 70, Alberto, ya en plena evolución creativa expandiendo sus horizontes empresariales y personales, amplía sus contribuciones cívicas que se extienden hasta nuestros días con la Ciudad del Saber, colaborando siempre para construir un mejor Panamá.
Es uno de los panameños mejor conocidos en círculos internacionales, manteniendo una fresca imaginación, creatividad, sencillez, actitud positiva y pragmática que demostró desde su niñez.
Hombre de genuino calor humano y arraigados valores cívicos, ha sabido estimular lo mejor en sus asociados y colegas, quienes han crecido con él en experiencia, conocimientos, y realización profesional y personal.
Pero sumido en su sencillez Alberto Motta, durante la condecoración como Doctor Honoris Causa que realizara la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), nos dice: "es para mí una oportunidad especial pensar que un muchacho que empezó su carrera vendiendo chocolates y mantequilla en Bella Vista, pudiera recibir un título de esta magnitud, por lo que siento una emoción muy grande".
"Me siento un hombre muy afortunado, por haber sido uno de los 5 hermanos Motta que aunque perdimos a nuestro padre, cuando yo tenía dos años, con el apoyo y la tutela de nuestra madre, logramos crecer y prosperar".
Para Barletta, Alberto Motta es uno de los más sobresalientes y emprendedores empresarios de la era republicana de Panamá, demostrando tener una extraordinaria combinación de talento y virtudes, que le han permitido visualizar las oportunidades, emprenderlas, organizarlas, acopiar personas y recursos, realizarlas y convertirlas en empresas prósperas que contribuyen hoy en forma dinámica y sostenida al desarrollo nacional.
Ha sido y es uno de los mejores promotores de la imagen y oportunidades de Panamá, ante audiencias empresariales en todas partes. Por su trato, ideas, integridad personal, inteligencia y sagacidad, inspira lo mejor en los demás. Su amplitud y sentido de ecuanimidad lo han llevado a contribuir calladamente con su prójimo, con su comunidad y con la educación a todos los niveles.
Entre sus grandes éxitos empresariales podemos mencionar Motta Internacional, la primera empresa en Zona Libre de Colón; Terminales Panamá, COPA, Ganadería y Hacienda Motta, Banco Continental, Aseguradora ASSA, Desarrollo Costa del Este, Televisora Nacional, Telecarrier, entre las más recientes.
Pero la lista no termina allí, pues de continuar enumerando la cantidad de empresas que ha iniciado, en las que ha participado en mayor o menor grado, nos faltaría espacio para mencionarlas.
Lo más importante, es la amplitud y variedad de sus actividades empresariales y sus dimensiones y ejecutorias que son de calidad internacional. Sobresalen la concentración de actividades de comercio y servicios internacionales desarrolladas al amparo de las ventajas que ofrece nuestra posición geográfica.
Esta visión ha servido como ejemplo de éxitos concretos, que han estimulado a otros empresarios nacionales e internacionales a incursionar en estas áreas.
Su liderazgo no sólo ha servido para realizaciones propias, sino para orientar al país hacia la actualización y aprovechamiento de su principal recurso.