La felicidad manifiesta de estos pequeñines residentes en Calzada Larga, donde la pobreza se refleja por la falta de calzados y en donde como juguete, utilizan un viejo carricoche, es propia de sus cortas edades. Ellos están ajenos al peligro que diario viven en sus precarias residencias, construidas cerca de un aeropuerto utilizado básicamente para entrenar pilotos. [Foto: Alejandro Méndez / EPASA]