Una alarma está sonando entre los bancos y las autoridades panameñas por la cantidad de denuncias que reciben, por el delito de clonación de tarjetas, tanto de débito como de crédito.
Según las autoridades, los falsificadores o ladrones de dígitos obtienen los datos, usando un lector de tarjeta como el de la entrada al cajero automático, con capacidad de hasta cien códigos.
Y también instalan el aparato a la entrada de los cajeros.
De acuerdo con una fuente de la Policía Técnica Judicial (PTJ) los fraudes no son en volúmenes gigantescos, son más bien pequeños llamados "hormiga", pero con pérdidas millonarias a largo plazo.
Dichas transacciones no se dan en Panamá, ya que el retiro del efectivo o compras a créditos se realizan en países como España, Francia e Inglaterra, con la finalidad de no ser detectados.