Las declaraciones surgen luego de que fuera presentado a este medio un informe del Departamento de Control de Vectores del ministerio en el que se indica que para este periodo en el 2002, se habían reportado 1,492 casos de malaria y este año las cifras en todo el país alcanzan los 3,155.
Mientras que Elsa Arenas, jefa del departamento, calificó este virus como un “enemigo durmiente”, puesto que por sus características es “muy difícil de detectar”.
La diferencia es de 1,663 casos, lo que significa un aumento del 100%, sostuvo el ministro Gracia.
Según el reporte, que incluye estadísticas hasta la semana epidemiológica número 35 (del 24 al 30 de agosto de 2003), 22 de estos 3,155 casos son importados del extranjero.
Estos 22 casos se distribuyen en 11 provenientes de Colombia, dos de Honduras, uno de Guatemala y ocho de Costa Rica.
Con respecto a la entrada de estos casos, el ministro Gracia mencionó que actualmente se están firmando convenios con Costa Rica y Colombia para garantizar la seguridad en materia de salud.
Añadió que esta semana fue ordenada una fumigación “por panameños en el área tica de Guabito, donde se detectó un brote de malaria y al no contar Costa Rica con insecticidas y medicamentos se cruzó la frontera para brindar apoyo sanitario”.
El aumento vertiginoso no tiene aún categoría de epidemia, aclaró Fernando Gracia, señalando que se trata de brotes localizados, sobre todo en el área Ngöbe y el sector de Kuna Yala.
No obstante, el ministerio se ha visto obligado a contratar 150 promotores de salud distribuidos en todo el país para promover medidas preventivas.
“Hemos invertido doblemente en insecticidas y medicamentos que incluso obsequiamos. Se está insistiendo también en la parte cultural, mayoritariamente en los indígenas”, subrayó. La región Ngöbe Buglé para esta fecha en el 2002 registró 514 casos de malaria, sin embargo, hasta el momento (semana epidemiológica hasta el 30 de agosto) han sido detectados 1,675 muestras positivas.
En Kuna Yala los números son también alarmantes. Eran 216 para esta época el año pasado y en la actualidad ya son 595.
El área metropolitana presenta igualmente un alza significativa. Para el año pasado eran 219 infectados con malaria en relación a los 87 actuales.
Veraguas no escapa a esta realidad. Catorce para el 2002 y 191 en el 2003, mientras que la comarca Emberá - wounaán no reportó malaria el año pasado y para estas fechas ya van 48 casos.
Elsa Arenas reiteró que las estadísticas han motivado todo un análisis que llevará al ministerio a identificar las causas.
“En principio se creyó que podría haber negligencia en las estrategias empleadas o en el control, porque no se llegaba a aminorar las cantidades”, confesó.
Agregó que ya se sabe con certeza que lo que sucede es que “está habiendo resistencia del vector anopheles al insecticida”.
Se utilizaba el deltametrina y recientemente se está implementando, sobre todo en Kuna Yala, el uso del fenitotrión, “logrando disminuir radicalmente el panorama desde la semana 30”, lo que fue corroborado por el ministro Gracia. Fiebre y síntomas parecidos a la gripa, incluyendo escalofríos, dolores de cabeza, músculos y cansancio. Náuseas, vómito, y diarrea también pueden ocurrir. La malaria también puede causar anemia e ictericia (coloración amarilla de la piel o los ojos).
Para la gran mayoría de las personas los síntomas empiezan de una a dos semanas después de haber sido picados por un mosquito infectado, sin embargo, pueden darse casos en que la persona empiece a sentirse mal hasta un año después.
Para la doctora Arenas lo preocupante es que quienes presentan cuadros febriles generalmente toman remedios caseros creyendo que se trata de resfriado, ya que las “fiebres son intermitentes, pero no debe recurrirse a esta práctica, por el contrario, es importante que se dirijan de inmediato por atención médica”.